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Conferencia Internacional de “Relaciones Constructivas entre las Religiones Divinas:

Estructura para un Orden Mundial”

Marzo 18-19 de 2006 - Isfahan, Capital Cultural del Mundo Islámico

“Las personas son de dos tipos: o son tus hermanos en la fe, o son tus semejantes en cuanto a la creación.” [Imam ‘Alî –a.s.-]

De derecha a izquierda: Dr. Aganiveish (India), Nikbin (Irán), Aiatol·lâh ‘Araqî (Irán),

Obispo Buzal Balian (Armenia), Rabino Fridmann (Austria)

L

os días 18 y 19 de marzo del corriente año, se llevó a cabo la Primera Confe­ren­cia Internacional de “Relacio­nes Constructivas entre las Reli­giones Divinas: Estructura para un Or­den Mundial”, con el ob­jeto de proteger la sagrada posi­ción de los profetas y las sacrali­dades de las religiones divinas, y en apoyo a la respetabilidad de los lugares sa­grados, tras la pro­fanación en ca­dena perpetrada por algunos me­dios de comunica­ción y fuentes occidentales co­ntra la persona del Mensajero de Dios (s.a.w.) y el ataque terrorista ocurrido el 22 de febrero del presente año al San­tuario de los Imames de la Guía (a.s), ‘Alî Al-Hâdî y Hasan Al-‘Askarî en Sa­marra, Irak.

“El Mensaje de Az-Za­qalain” tuvo el agrado de parti­cipar en la primera Conferencia a nivel mundial organizada por la Repú­blica Islámica de Irán, con la in­vitación de más de 60 líderes religiosos, sabios y responsables de establecimientos religiosos musulmanes, cristianos, judíos, zoroástricos y otras religiones de 38 países, tales como España, Argentina, México, Sri Lanka, China, Bangladesh, EE.UU., Aus­tria, Pakistán, Armenia, Francia, Irak, India, Omán, Ru­sia, Turquía, Inglaterra, Alema­nia, Azerbaiján, Marruecos, Tai­landia, Grecia, Sierra Leona, Lí­bano, Tunes, etc., y con la parti­cipación de un gran número de pensadores y persona­lidades dis­tinguidas de la Hauzah (Escuelas Religiosas) y Universi­dades de Irán. La misma se llevó a cabo en los salones del Hotel Ab­basî, en la histórica ciudad de Is­fahan, célebre por la convivencia en su seno de diversas religiones y tra­diciones, la cual fue denomi­nada por este año como la Capital Cultural del Mundo Islámico. En esta Conferencia, personalidades, pensadores e influyentes de dife­rentes países y continentes trata­ron e intercambiaron opiniones respecto a importantes temas, asuntos y problemáticas concer­nientes a la expansión de la espi­ritualidad religiosa en el mundo, y analizaron e intercambiaron opi­niones sobre más de veinte temas de interés común, en tres comi­siones: Legal-Política, Cul­tural-Histórica y Ética-Religiosa.

En la Ceremonia General de Apertura de esta Conferencia, tras la recitación de algunas aleyas del Sagrado Corán, los señores Arash Abâîi, Bigarian y Nikbin, respec­tivamente, leyeron partes de las Sagradas Escrituras: la Torá, el Evangelio de Juan y el Avesta.

En la Ceremonia General de Apertura de la Conferencia dis­certaron personalidades tales como el Aiatol·lâh Yavadî Âmolî, Imam de la Oración del Viernes de Qom, Seîied Morteza Bajtiarî, Gobernador de Isfahân, Aia­tul·lâh Mahmûd Muhammadî ‘Araqî, Presidente de la Organi­zación de Cultura y Relaciones Islámicas, profesores e investiga­dores ex­tranjeros e iraníes, y en­tre otras cosas, se hizo referencia a los prin­cipales propósitos de la misma.

En dicha ceremonia, Seîied Morteza Bajtiarî, el Gobernador de Isfahân, manifestó su satisfac­ción por la celebración de la Conferencia en la Capital Cultu­ral del Mundo Islámico, y ex­plicó: “Una fugaz mirada a la historia de Isfahan, nos lleva al pasado de un asentamiento co­mún de los zo­roastras y judíos, esto es, dos pue­blos que uno junto al otro con­formaban las primeras bases de una antigua ciudad de nombre Ispahan (As­padana)”. Lamentán­dose que la Ignorancia Moderna del Siglo XXI, siguiera las orienta­ciones de los teorizadores de la Guerra en­tre Civilizaciones, con­sideró el despertar y resurgi­miento de la actividad islámica como la prin­cipal amenaza para la arrogancia occidental en el mundo contem­poráneo. Dijo: “Éstos, con tal de proteger sus intereses materiales y su perma­nencia, están dis­puestos a cometer cualquier tipo de opresión, co­rrupción y salva­jismo.”

  Mahmûd Muhammadî ‘Araqî, Presidente de la Organización de Cultura y Relaciones Islámicas, y Presidente del Consejo de deli­neación de la Política del Centro de Diálogo entre Religiones, refi­riéndose a los objetivos de la Conferencia Internacional de Re­laciones Constructivas entre las Religiones Divinas, en la Se­sión General de esta Conferencia afirmó: “Al funesto y vergonzoso accionar de algunos medios de comunicación occidentales en relación a la sagrada persona del Profeta del Islam (s.a.w.), y asi­mismo, al trágico evento del ata­que terrorista al Noble Santuario de Samarra, le siguieron intensas quejas y condenas por parte de todos los adeptos, fieles y cre­yen­tes de las religiones monote­ístas de todo el mundo, y tras la ola de ira y queja de la gente, se sintió más que nunca la necesi­dad de la celebración de una Confe­rencia religiosa-académica que trate el pensamiento afín de todas las reli­giones divinas y analice el rol constructivo de las relaciones en­tre las mismas para proteger la paz, la seguridad in­ternacional y el sistema mun­dial.”

‘Araqî, presentando a Irán como el primer anfitrión de la Conferencia de Relaciones Constructivas entre las Religio­nes Divinas, dijo: “Ante las pro­fanación de las sacralidades de las religiones divinas, por este medio se demuestra al mundo la unidad de los líderes y seguidores de las religiones divinas.”

‘Araqî, explicando que: “No­sotros vinimos para escucharnos mutuamente a fin de buscar solu­ciones para prevenir el accionar inmoral e inhumano”, añadió: “Creemos que uno de los objeti­vos de las sucias manos que reali­zan esto, es provocar perturba­ción y discordia entre las religio­nes divinas.”

Él, haciendo énfasis en que los líderes religiosos de más de 50 países de todo el mundo anuncia­ron su disposición para hacer acto de presencia a corto plazo en esta Conferencia, explicó: “La profana­ción de las sacralidades divinas y la trasgresión al respeto de gran­des profetas y lugares religiosos y sagrados merecen ser tratadas y analizadas seriamente, desde que ocasionan la irritación  de la humanidad.”

 

Él señaló que, debido al corto tiempo que se disponía, los va­liosos artículos presentados por parte de los investigadores y eru­ditos en esta Conferencia serían presentados para los inte­resados en 3 comisiones científi­cas: Le­gal-Política, Cultural-Histórica y Ética-Religiosa, y agregó: “Tal iniciativa puede conducirnos hacia un consenso internacional y un acuerdo ge­neral, con la con­formidad de las religiones divinas, y a requerir seriamente a las agru­paciones internaciones que avan­cemos hacia el estable­cimiento de un tratado interna­cional, bajo el título de ‘respeto por las sacrali­dades de las religio­nes’.”

Asimismo ‘Araqî manifestó: “La desestimación de las sacrali­dades del mundo significa consi­derar vano e insustancial al hom­bre y al mundo de la exis­tencia, por lo que esperamos que con la presencia de los pensado­res de­mos un importante paso en este sagrado camino.”

El Presidente de la Organiza­ción de Cultura y Relaciones Is­lámicas, explicando que el Islam es un símbolo de la civilidad reli­giosa y modelo para una convi­vencia pacífica de las religiones, continuó: “Si en los países occi­dentales existió rechazo hacia los judíos y hoy en algunos países también existe un tipo de apre­hensión y rechazo hacia el Islam, solo se debe a que su lógica nace de la cultura y civilización basa­das en lo material.”

Él, enfatizando en el hecho de que la presencia de Aiatul·lâh Yavadî Amolî es uno de los or­gullos de la Conferencia de Rela­ciones Constructivas entre las Religiones Divinas, dijo: “Esta personalidad, continuamente porta importantes mensajes de los líderes del país a las socieda­des internacionales”. ‘Araqî, a continuación, en tanto manifes­taba estar satisfecho por la cele­bración de esta importante Con­ferencia en la Capital Cultural del Mundo Islámico, añadió: “Is­fahan, es como un tranquilo mar en cuyo interior descansan juntos los seguidores de diversas reli­giones antiguas y posteriores, y este lugar, se transformó en una de los símbolos sobresalientes de la convivencia de culturas, credos y tendencias religiosas.”

Él dijo: “El diálogo religioso más efectivo y elocuente se dio en la historia de principios del Islam: el diálogo de los musul­manes emigrantes y refugiados en la corte de Naÿÿâshî en la región de Abisinia, se dio el pri­mer diálogo entre el antiguo Cristianismo y el Islam na­ciente.”

El Presidente del Consejo de delineación de la Política del Centro de Diálogo entre Religio­nes, explicó que considerar los antiguos diálogos entre las reli­giones divinas resultan en una relación constructiva entre los seguidores de las religiones, y añadió: “Con relaciones tales se pueden obtener bases comunes, rescatar al hombre moderno de las crisis espirituales y problemá­ticas culturales, y allanar el ca­mino de su desarrollo, felicidad y esplendor, puesto que en tal con­texto el hombre alcanzará la ver­dadera libertad”. ‘Araqî se refirió a la presencia de algunos líderes hindúes en esta Conferen­cia como otro de los puntos fuertes de la misma, y explicó: “La confraterni­dad es una gran medida para frustrar los com­plots.”

Aiatul·lâh Yavadî Âmolî  ex­presó: “Hoy el mundo es como una ciudad, y todos sus habitan­tes se conside­ran ciudadanos. Como resultado, la tranquilidad de todos se pro­duce bajo las luces de un trato equili­brado y respeto mu­tuo”. Él, indi­cando que el en­ten­dimiento di­námico y cons­tante, no surge sin el profundo apoyo académico, añadió: “Las cuestio­nes que son diferentes, contrarias, contra­puestas y cam­biantes, jamás ori­ginan unión y no se consideran base para la unidad”. Aiatul·lâh Yavadî Âmolî, enfatizando en el hecho de que el idioma, la época, y las caracterís­ticas raciales y re­gio­nales no pue­den originar una interrelación razonable, conti­nuó: “La fitrah (naturaleza primi­genia) del hom­bre, el espí­ritu inmaterial, y su identidad origi­nal, debido a su inmunidad frente los efectos de las diferen­cias, se consideran de entre los factores principales de la armonía mun­dial.”

Este gran exegeta del Sagrado Corán, explicando que un enten­dimiento racional mutuo entre las sociedades religiosas siempre es­tuvo acompañado del respaldo universal, enfatizó: “No será po­sible un trato equilibrado entre los seguidores de las distintas reli­giones y escuelas de pensa­miento sin la disposición de re­glamenta­ciones y artículos lega­les perti­nentes; la celebración de tal Con­ferencia prepara el te­rreno para alcanzar unas bases jurídicas para este tema”. Él aña­dió: “Para el fortalecimiento aca­démico y reli­gioso, y la convi­vencia razonable entre los cre­yentes monoteístas, las bases le­gales deben deducirse de las fuentes estables y comunes a los mismos, y hacer esta tarea de­pende de conocer las fuentes co­munes y su aptitud para activar los fundamentos particulares que sean factibles de admitir los artí­culos de derecho.”

Aiatol·lâh Yavadî Âmolî, a continuación, señaló que los Mensajeros divinos a lo largo de la historia siempre fueron objeto de blasfemia y vejamen de indi­vi­duos como Salman Rushdi, los caricaturistas dinamarqueses y otros transgresores, y explicó: “Todos los insultos que tuvieron lugar se deben a que los oposito­res de los Mensajeros se encuen­tran presos en la matriz de la natura­leza, y se imaginan al espa­cio libre fuera de la misma como una fan­tasía y un opio”. Este gran sabio, analizó también el secreto del éxito de los Profe­tas divinos en la presentación de los pre­ceptos le­gales, y dijo: “Con una unidad basada en la aceptación de la Ley, esto es, apelando a la identidad humana original, con la Unicidad del Legislador, esto es, Dios Eterno, y asimismo, con la unión de los comunicadores de los pre­ceptos divinos en lo que respecta a la honestidad, estarán dispuestas todas las causas para un equili­brio estable, y no que­dará nin­guna excusa para no ce­rrar acuerdos de fraternidad.”

Refiriéndose al Sagrado Corán como la Fuente de Inspiración de toda la humanidad, dijo: “Te­niendo en cuenta las exigencias de nuestra época, e inspirándonos en el Corán, debemos mostrar mayor esfuerzo de nuestra parte para la conformación de Relacio­nes Constructivas entre las Reli­giones Divinas.”

Él, enfatizando en el hecho de que el Islam es la religión de la literatura y el arte, añadió: “El Islam es una religión forjadora de cultura y civilización, sím­bolo de la civilidad religiosa y modelo de convivencia pacífica entre las religiones”. Este exe­geta del Sa­grado Corán, expli­cando que el Islam es conside­rado un factor de la preservación de diferentes tra­diciones reli­giosas como el Juda­ísmo y el Cristianismo, mani­festó: “Las personas que tienen alguna res­ponsabilidad en el ám­bito uni­versitario deben saber que los Profetas vinieron para hacer hin­capié en el hecho de que to­das las ciencias son divinas, y que en el mundo no existe ningún legítimo conocimiento que sea irreli­gioso.”

Él, refiriéndose a que el apro­vechamiento del hombre desde las profundidades del mar hasta la cima, será posible cuando los pensamientos no se entrecho­quen, añadió: “La unión mundial bajo las luces de la política, la economía y la industria es super­ficial, y el único principio que puede ase­gurar un régimen de armonía en el mundo no es sino la uni­dad en la creencia común de los creyentes de las religiones y escuelas”. Al final, Aiatul·lâh Yavadî Âmolî, llamó la aten­ción hacia los objetivos de ce­lebrar dicha Conferencia en Irán y dijo: “Proteger el vínculo cultural existente y profundizar las rela­ciones religiosas al punto que no sean factibles de ser alteradas  mediante ninguna eventualidad política y econó­mica, constituye uno de los prin­cipales objetivos de esta Confe­rencia.”

El Dr. Muhammad Legen­hausen, que actualmente reside en Irán donde se encuentra ocu­pado en la investigación en la HauzahIlmîiah de Qom, en el tema del “conocimiento reli­gioso”, mani­festó en esta Confe­rencia: “El res­peto por las dife­rentes religiones en la visión is­lámica fue planteado en una pro­porción tan seria, que se puede considerar al mismo como un fundamento categórico de esta lúcida religión”. Refirién­dose a que el Sagrado Corán pro­híbe a los musulmanes incluso insultar a los idólatras y politeís­tas, añadió: “La razón que trajo Dios para res­petar a otras religiones en este Libro es que si los mu­sulma­nes insultan a los ídolos de los idólatras, ellos tam­bién inju­riarán al Dios de los musulma­nes.”

Este investigador, al tiempo que explicó que el Profeta del Islam era poseedor de una perso­nalidad excepcional en el mundo, dijo: “En el mundo no había an­tecedentes que un líder religioso responda por otra religión, pero el Noble Profeta (s.a.w.) garan­tizó personalmente los bienes, vida y religión de los cristianos.”

En opinión de Legenhausen, la razón de la hostilidad de los países opositores al Islam, siendo una religión tan ilustrada, se debe a que ellos se imaginan que por medio de la enemistad pueden dar legitimidad a sus gobiernos. Él explicó: “Hoy, al tiempo que se promueve la enemistad entre los musulmanes y los cristianos, existen maniobras heréticas que intentan en forma nunca antes vista, lacerar el entendimiento entre las religiones.”

Este Profesor de Filosofía, al tiempo que manifestó satisfac­ción por participar en la Confe­rencia Internacional de “Relacio­nes Constructivas entre las Reli­giones Divinas”, en la Sesión Es­pecializada de la comisión “Ética-Religiosa” añadió: “Uno de mis orgullos es haber participado en esta Conferencia, puesto que po­demos dialogar con los líderes de otras religiones, prestarnos aten­ción unos a otros, y ampliar nuestros puntos en común”. Él, refiriéndose a que algunas perso­nas de la Hauzah ‘Ilmîiah de Qom, anunciaron su agrado por el entendimiento mutuo entre las diferentes religiones, dijo: “En el Islam se nos pide que sigamos la vida del Profeta y de los Puros Imames, y nosotros también su­plicamos que a través de la amis­tad, preparemos el terreno para un mayor entendimiento y lo­gremos los ideales de justicia al lado de la paz”. Legenhausen enfatizó: “Es posible que algunos califiquen de fallidos a estos es­fuerzos, pero aún así se debe permitir que incluso aquellos que desde el punto de vista religioso se encuentran “en potencia” en guerra con nosotros, también perciban este entendimiento mutuo, puesto que “el mundo” es una tierra para todos los hom­bres, y la religión, la raza o el resto de las particularidades, no deben hacernos caer en el error, puesto que con esfuerzo, a través del diálogo y entendimiento mutuo, se puede preparar un am­biente bastante adecuado.”

A continuación, este profesor musulmán calificó al hecho de tolerar las opiniones religiosas de los demás como un asunto digno de atención, y dijo: “Lamenta­blemente, en todas las religiones se observan individuos que están dispuestos, para alcanzar sus ob­jetivos, a hacer uso de la fuerza, siendo que para alcanzar el obje­tivo deseable se deben también tener en cuenta las opiniones del otro, ya que el propósito de mantener diálogos religiosos no es someter a los seguido­res de las otras religiones para disponer nuestras palabras en el pedestal mayor.”

 

Al término de la Sesión Gene­ral de la Conferencia, dieron co­mienzo las Sesiones Especializa­das de la misma, en tres comisio­nes: Legal-Política, Cultural-Histórica y Ética-Religiosa.


En la Sesión Especializada de la Comisión Legal-Política, que estuvo a cargo del Huÿÿatulis­lam Hâdûî, disertaron sabios, investi­gadores y personalidades tales como Aiatol·lâh ‘Amîd Zanÿanî, Profesor de Derecho Internacio­nal y Rector de la Universidad de Teherán, Dr. Arshi Augustine, de Sudáfrica, el Obispo Buzal Balian de Arme­nia, Dra. Nasrîn Mosafâ de Irán, Dr. Prova de Francia, Sheij Ya‘far González de España,  Sheij ‘Abdul Karim Paz de Ar­gentina, Dr. Begzus de Grecia, Dr. Mustafâ Sinanoghlu de Tur­quía, Dr. Arash Abâîi, el Obispo Dalatenia de Filipinas, el Obispo Ruk Hang de EE.UU…

El Dr. Prova, de Francia, lla­mando la atención al período tras la Revolución Francesa y la emi­sión de la Declaración de los De­rechos Humanos y su artículo 10, dijo: “Nadie puede imponer a otros su opinión personal -aún cuando sea desde el punto de vista religiosa- y el hecho que exista la libertad y los derechos humanos es un asunto lógico, pero fueron dispuestas estructu­ras para ellos.”

Ya’far González, de España, se contó entre los disertantes en esta Sesión Especializada, y dijo: “Desde el fin de la Segunda Gue­rra Mundial, estamos asistiendo al despertar espiritual de un Oc­ci­dente dormido y alejado gra­dual­mente de Dios a lo largo de los últimos quinientos años. Ese des­pertar que llevó a Mendes France a decir: "El siglo XXI será espiri­tual o no será”.  Luego de señalar que la decadencia de la civiliza­ción occidental y su pro­funda crisis de valores coincide en el tiempo con el ascenso de la Re­volución Islámica, la cual se en­cuentra equipada con los valo­res morales y espirituales de los que carece la civilización occi­dental, y cuya carencia llevan a Occidente a su ruina, agregó: “Las caricaturas satíricas contra el Profeta Muhammad (s.a.w.) bus­can pro­vocar una respuesta que polarice a la opinión pública oc­cidental contra el Islam, pero están provo­cando las manifesta­ciones abiertas de los pueblos a favor del respeto a las creencias espirituales”. Luego expresó: “Las circunstancias histó­ricas nos brindan una oportunidad de oro para dirigirnos a los cre­yentes de todas las religiones y a sus auto­ridades para abrirles nuestros brazos fraternales y lla­marles a la unidad en nombre de la humani­dad, de la justicia social y de la causa de Dios, que es la causa de los pobres y de los opri­midos, del respeto a la naturaleza y al medio ambiente, de la solida­ridad entre los pueblos y de la cultura y la paz.”

Abdul Karim Paz, de Argen­tina, en su di­sertación hizo un llamado a los cristianos a unirse a los musul­manes en pro de la construcción de un mundo donde reine la jus­ticia, y dijo: “Una vez más en el mundo actual, vemos cómo se amenaza la paz mundial y pre­tende extenderse el imperio de injusticia. Esta vez, las menti­ras se urden contra Irán. Jesús (la Paz sea con él), en los Evangelios dice: ‘El Reino de Dios es el Rei­no de Justicia’ y ‘Procurad el Reino de la Justicia y todo lo de­más os será dado por añadidura’.” Asimismo agregó: “Los musul­manes también somos ordenados a no someternos a otro que a Dios y a rechazar a los tiranos. Ningún creyente puede ser indiferente y menos en estas horas en que se pretende extender la injusticia más allá de Afganistán e Irak. El que lo sea, quedará lejos del Rei­no de Dios.”

El Dr. Arash Abâîi, manifestó: “La preocupación de los judíos en relación al diálogo y relaciones interreligiosas, tiene raíces histó­ricas y sociológicas”. Él, haciendo énfasis en este tema, llamó la atención a los desafíos planteados para el Judaísmo en el diálogo religioso, y dijo: “Al Judaísmo tradicional y a los judíos contem­poráneos en el camino del diá­logo entre las personas de la reli­gión siempre se les presentan dudas en cuanto a elegir entre la satisfacción de establecer mejores relaciones con el mundo y su preocupación por las influencias del resto de las creencias religio­sas por sobre los judíos.”

Él, haciendo hincapié en que las desgracias acaecidas a los ju­díos a lo largo de su historia llena de altibajos, los cambios de reli­gión impuestos y los diversos exilios desde y hasta otros países, y asimismo las matanzas y geno­cidios de los que fueron objeto por el solo hecho de ser judíos, forman parte de estas causas his­tóricas, añadió: “La poca pobla­ción judía en comparación con los seguidores del resto de las religiones, especialmente el Cris­tianismo y el Islam, y el predo­minio de estas dos religiones por sobre la mayoría de los países donde viven judíos, desde el punto de vista social, ha descom­pensado el equilibro en el ámbito de este diálogo.”

Él, refiriéndose a que las con­troversias entre la nación de Israel y los palestinos y sus países veci­nos también echaron som­bras sobre la integridad de los diálogos y la extirpación de las suspicacias políticas, dijo: “A pe­sar de que el Monoteísmo y la creencia en Dios tiene más anti­güedad en el Juda­ísmo que en el resto de las reli­giones abrahámi­cas, los sabios judíos, en tanto protegen inten­samente sus creencias religiosas al momento de encarar al resto de las creen­cias religiosas -basándose para ello en los versículos de la Torá y las enseñanzas talmúdicas- y sin descuidar la religión judía, consi­deran como criterio de la salva­ción y obtención del Más Allá de todo hombre, el hecho de que ob­serve los siete manda­mientos atri­buidos a los hijos de Noé; en otras pala­bras, no consi­deran las ense­ñan­zas y salvación como algo res­tringido a los mo­noteístas judíos, y estiman que el ámbito de los bienaventurados del mundo se extiende más allá del mundo del Judaísmo”. Abâîi, ex­plicando que se observa mucho el concepto de multiplicidad de las tradiciones religiosas en los textos clásicos de los judíos, añadió: “En el libro “Majîltâ” -una exégesis de los versículos de la Torá basada en narraciones- se considera que la razón del descenso de la Torá en el desierto del Sinaí, es que ese desierto era un territorio libre sin terrateniente, y el descenso de la Torá en ese lugar, hace referencia a la libertad de aceptarla por parte de todos los seres huma­nos.”

Este Profesor universitario además hizo referencia a las pa­labras de los profetas judíos y dijo: “Tras la época de los profe­tas judíos y la conformación de otras religiones, el Judaísmo hacía diferencia entre el accionar político tirano de algunas nacio­nes gobernantes en relación a los judíos y las creencias religiosas de los sinceros seguidores de esas religiones; una prueba clara de ello se observa en las palabras del famoso sabio y filósofo judío del siglo XII, “Mosheh ben Maimon” (Maimónides)”. Él, haciendo hin­capié en que si estamos conven­cidos del respeto y consideración por las creencias de otras religio­nes, este criterio debe regir tam­bién en el ámbito interno de la propia religión, dijo: “Es solo de esta forma que se puede, fuera de la diplomacia y los formalismos usuales en este tipo de Conferen­cias y Seminarios, trasladar sus resultados académicos al interior de las sociedades religiosas.”

El Dr. Arash Abâîi, consideró que la adoración a un solo Dios en el Judaísmo, la fe en Dios, abstenerse de los pecados de ase­sinato, robo, fornicación, y prác­ticas como el pedido de perdón, está enteramente relacionado con un diálogo sano, y manifestó: “Deben respetarse las creencias y sacralidades de los seguidores de todas las religiones y sectas y asimismo se debe evitar profanar las sacralidades de las religiones abrahámicas.”

Abâîi, al final, explicando el hecho de que un diálogo interre­ligioso efectivo debe comenzar por casa, explicó: “Espero que las cuestiones mencionadas surtan efecto tanto en la comunidad judía como en las comunidades del resto de las religiones, a fin de que reine en el mundo la paz y la armonía prometida en los Libros de los profetas divinos.”


En la Sesión Especializada de la Comisión Ética-Religiosa, que estuvo a cargo del Aiatul·lâh Tas­jirî, disertaron sabios, investiga­dores,  pensadores y participantes como el Rabino Fridmann de Austria, Dr. Yung Jung de China, Dr. Muhammad Legenhausen de EE.UU., Dr. Mughizuddîn Shaij de Pakistán, Dr. Mohsen Jalîÿî de Irán, Dr. Farîd Miftâh de Bah­rein, Sumeia Younes de Argen­tina, Dr. Ahmad Muhammad Sâdeq de Oman, el Obispo Johani Ananda de Zimbabwe, Dr. Dinan Arun Rangsi de Tailandia, Dr. Ahmad Tiÿan de Sierra Leona, etc., que trataron en esta Sesión los temas religiosos y éticos de las religiones…

Aiatul·lâh Tasjirî, Presidente de la Asamblea Mundial de Acer­camiento entre las Escuelas de Pensamiento Islámico, dijo: “La convocatoria al diálogo entre religiones basada en la lógica correcta es consistente y deja un efecto positivo en vías de con­cretar el mutuo entendimiento, mermar los enfrentamientos y preparar el terreno para una constante colaboración al servi­cio del ser humano.”

Asimismo dijo: “Esperamos que las bases de esta Conferencia vayan más allá de los eruditos y expertos y se convierta en una cultura generalizada entre los pueblos, y desde ahora en adelante las naciones, en lugar que en sus relaciones se ocupen en la búsqueda de beneficios mi­rando a los demás con duda y recelo, se esfuercen por asistir y servir al hombre.”

Él, refiriéndose a que uno de los asuntos evidentes en cada diálogo, es resolver y solucionar los asuntos en los que se discrepa, considerando los asuntos comu­nes y aceptados por las partes, dijo: “Creemos que la fe en la fitrah o esa misma naturaleza humana, existe en todas las reli­giones celestiales”. Aiatul·lâh Tasjirî, enfatizando en el hecho de que las religiones vinieron para hacer manifiestos los secre­tos aspectos ocultos racionales y guiar al ser humano, añadió: “La religiosidad es el aspecto que dis­tingue al hombre de los animales, puesto que los animales no nece­sitan de la religión.”

El Presidente de la Asamblea Mundial de Acercamiento entre las Escuelas de Pensamiento Islá­mico, continuó con el tema de la paz, la cual constituye uno de los temas más fundamentales de las sociedades humanas, y dijo: “La fitrah resuelve que la justicia es un asunto absoluto y la paz un asunto apropiado pero relativo, por lo tanto, si la paz es justa, será aceptada, y en caso contrario será catalogada de incorrecta”. Asi­mismo, explicando que la con­ciencia es el principal árbitro para distinguir el derecho del ser humano y es la determinante de sus derechos, explicó: “Aún cuando la libertad emana del interior del hombre, siempre debe permanecer encuadrada en unas bases que la conciencia es­tablece.”

Aiatul·lâh Tasjirî, consideró a las sacralidades y los asuntos ab­solutos de entre los pilares de la dignidad del hombre, y añadió: “En el Libro Celestial, el Sagrado Corán, observamos casos como “el Sagrado Soberano” o Dios, “lugar sagrado”, “ángel sagrado” y “territorio sagrado”. En base a esto, toda blasfemia a las sacrali­dades, es violar la dignidad humana y se origina de la falta de fe y la dureza de corazón.”

Él, enfatizando en el hecho de que los incrédulos perciben estas realidades, dijo: “Para los musulmanes, amar a Dios y a Su Mensajero, se dispone a la cabeza de todos los afectos”. Aiatul·lâh Tasjirî calificó la inclinación por el arte y la belleza como algunas de las otras tendencias del hom­bre, y añadió: “Apenas el hombre cree que un tema en particular es bello, adquiere certeza de que actuar en base a ese tema es con­cluyente. Aún así, cuando algu­nos de estos casos se salen del ámbito de su calidad de “fitrî” (innatos), son un exponente de la opresión y la trasgresión.”


Sumeia Younes, de Argen­tina, señalando que el Islam comparte muchas semejanzas con las religiones abrahámicas: en sus Principios, como el Monoteísmo, la Profecía, la Resurrección; si­militudes con los judíos en cuanto a la Jurisprudencia, como la purificación y las oraciones diarias, los alimentos de consumo lícito e ilícito, el ayuno y la li­mosna; y en la Moral y los valores humanos prescriptos en todos los Libros Sagrados y que pueden resumirse en la palabra “justicia”, expresó: “Todos estos puntos en común incentivan a un estado de convivencia donde pueden llegar a concretarse los objetivos comu­nes, como: luchar contra la opre­sión y cualquier tipo de discrimi­nación, eliminar las sufrimientos de la humanidad, resistir ante toda cosa que amenace la digni­dad y los innegables derechos de las personas, y cultivar los valores que son innatos en el hombre.”

Refiriéndose a que la influen­cia de la nueva civilización en las bases de la espiritualidad y la reli­gión, y por ende, la aparición de un enemigo en común, obliga­ron a las religiones a la necesidad de un diálogo interreligioso, dijo: “Es lamentable que en el culmen de estos acontecimientos, los oposi­tores de la paz mundial, en un esfuerzo conjunto y extenso -y en nombre de la religión- tra­ten de reemplazar la espirituali­dad por la violencia”. Indicando que cuando Bush elevó el grito de “guerra contra el terrorismo”, habló de “cruzadas” e impulsó la cultura del liberalismo -no la cristiana- por medio del Proyecto del Gran Medio Oriente, registró para el historial de su país el más repul­sivo y violento trato in­humano, dijo: “Nosotros creemos que ni Bush, ni Ben Laden, ni el go­bierno usurpador sionista, son representantes de ningunas de las religiones divinas. Su actos se contradicen plenamente con to­dos los fundamentos religiosos del Cristianismo, del Islam y del Ju­daísmo y con los contenidos de los Mensajes de Jesús, Muham­mad y Moisés.”

Asimismo añadió: “La ince­sante  decadencia de los valores morales obligan a las grandes religiones a adoptar una actitud académica y dinámica para evitar la destrucción de los mismos y movernos juntos hacia valores tales como el pudor, la honesti­dad, el sacrificio y el sentimiento de responsabilidad ante las futu­ras generaciones.”

Sumeia Younes, tras hacer hincapié en que tanto en las ale­yas coránicas como en las tradi­ciones proféticas el Islam no da valor a ningún persona por sobre otra sino por su taqwâ (piedad y temor a Dios), manifestó: “Nunca los musulmanes trataron de do­minar a los demás y exterminar­los, y el testimonio vivo de ello es la permanencia y florecimiento del Cristianismo y la continuidad de la vida de los judíos en regio­nes bajo gobierno musulmán en épocas del Profeta (s.a.w.) y en las posteriores en las que el Islam llegó al auge del poder, como durante la hegemonía de los musulmanes en Palestina y An­dalucía.”


La Sesión Especializada de la Comisión Cultural-Histórica, que estuvo a cargo de la Dra. Tuba Kermanî, contó con la participa­ción y disertación de sabios, in­vestigadores y pensadores como: Dr. Aganiveish de la India, Dra. Nancy de EE:UU., el Arzobispo S. Sarkisian de Irán, Dr. Seîied Samî Al-Badrî de Irak, el Arzobispo Immanuel de Grecia, Dr. P. Bu­tomb de Alemania, Dr. Ramesht, Rector de la Universidad de Isfa­han, Profesor Theofanof de Bul­garia, Dr. ‘Abdul·lâh Nafisî de Kuwait, Dr. M.S. Anas de Sri Lanka, Dr. Seîied ‘Abdul Hâfidz de Jordania, Dr. Hasn Makij de Bosnia, etc.

Aganiveish, líder de los acti­vistas religiosos de la India, ma­nifestó: “Dios no es partidario de una religión en particular, de los habitantes de un país y de los que hablan un idioma en particular, puesto que la misericordia y la justicia, constituyen la idiosin­crasia de Dios”. Al explicar este tema Aganiveish manifestó: “Dios creó este mundo maravi­lloso para ayudar a los espíritus a los que creó en forma  humana, a experimentar la paz y la felicidad, así como la creación de los cuerpos celestiales, el agua, el aire y las plantas, todos son expo­nentes del sosiego y la paz divina y de Su Justicia.”

Él, haciendo énfasis en el hecho de que nosotros los hom­bres deseamos promover socieda­des con paz y sosiego para todos, y procuramos el cambio y la transformación de la injusticia en un mundo equilibrado, añadió: “Para encontrar esa tierra debe­mos alejarnos de las injustas es­tructuras sociales, económicas, políticas, de palabras vanas como la corporeidad de Dios en el molde de cuerpos humanos, de supersticiones, del negocio de mi­lagros religiosos y de muchos de otros asuntos, a fin de que se ma­nifieste la Verdad.”

Aganiveish, al tiempo que re­chazó el secularismo y el consu­mismo desmedido, dijo: “Debe­mos volver a la tranquilidad y quietud de las religiones y tradi­ciones humanas y estar atentos ante la rebeldía espiritual de la gente para que se difunda la lu­cha contra el odio, la violencia, la mentira, y otras formas malas y ocultas de injusticia, a través de métodos pacíficos.”

Él, haciendo hincapié en que la esperanza en Dios desde el mismo nacimiento es parte de la naturaleza humana, explicó: “Debemos permitir que se dé el desarrollo, la enseñanza y educa­ción de los niños en relación a los valores espirituales”. Él consideró a la duda y la indagación como un derecho innegable de los ni­ños en los asuntos religiosos, y dijo: “Debe realizarse una cir­cunspección profunda pero no egoísta, simple, sosegadora y en silencio para alcanzar una mejor comprensión del sí mismo y de Dios, y deben difundirse el amor, la verdad, la misericordia y la justicia, a fin de que se incre­menten las criaturas y la vida y se extiendan la interdependencia de todos los tipos de vida, la unión de las criaturas y los actos cultu­rales sin acciones violentas.”


Ceremonia de clausura de la conferencia inter­nacional de “relaciones constructivas entre las religiones divinas: es­tructura para un orden mundial”:

En esta ceremonia, que contó con una aceptación sin prece­dentes por parte de grandes per­sonalidades religiosas y cultura­les, además de las disertaciones ofrecidas por representantes de las diferentes religiones, como el Rabino Fridmann de Austria, el Dr. Agniveish de la India, el Dr. Arshi Augustine de Sudáfrica, etc., fueron analizadas las Sesio­nes Especializadas de las 3 Comi­siones: “Legal-Política”, “Ética-Religiosa” y “Cultural-Histórica”, y los encargados de cada Comi­sión presentaron a los partici­pantes los resultados obtenidos de los diálogos expuestos en cada una de las mismas.

Seguidamente, Aiatul·lâh Mahmûd Muhammadî ‘Araqî, Presidente de la Organización de Cultura y Relaciones Islámicas, en su discurso en la Ceremonia de Clausura, manifestó: “La reli­gión, como la institución más antigua en la historia de la humanidad, a través de las dife­rentes épocas de la historia atra­vesó por diversos altibajos, tal como sucedió en los siglos poste­riores al Renaci­miento, en los que de una manera u otra fuimos testigos del ocaso de la espiritua­lidad y la moral, en especial en las sociedades occi­dentales.”

Él recordó a Dios como la Existencia, la Belleza, la Benevo­lencia Absoluta y la Perfección Infinita, y añadió: “Cuando el hombre por su predisposición natural, se enamora y se ve sedu­cido por la belleza, y por su fitrah (naturaleza primigenia) conti­nuamente tiende a la eternidad y a la perpetuidad, no es posible que sea un negador de la Benevolen­cia, la Existencia y la Belleza.”

Aiatul·lâh ‘Arakî, enfatizando el hecho de que “la religión” es uno de los más importantes constituyentes y objetivos comu­nes de la gente del mundo, con­tinuó: “Los puntos en común entre los líderes religiosos son muchos mayores que los de los líderes políticos, desde que los líderes religiosos nunca fueron enemigos unos de otros.”

El Presidente de la Organiza­ción de Cultura y Relaciones Is­lámicas calificó el hecho de des­cartar a Dios y a la espiritualidad como una futilidad de la vida, y dijo: “Aquellos que a sabiendas o sin darse cuenta se esfuerzan en el camino de eliminar las sacrali­dades, dirigen a la vida humana hacia la destrucción.”

*    *    *

Finalmente, el Huÿÿatulislâm Malbûbî, Presidente del Comité Ejecutivo de la Conferencia In­ternacional de Relaciones Cons­tructivas entre las Religiones Divinas, mediante la lectura de una Declaración, anunció a los participantes la clausura de la Conferencia. El texto de esa De­claración es el siguiente:

 


 

Declaración de la Conferencia Internacional de Relaciones Constructivas entre las Religiones Divinas: Estructura para un Orden Mundial:

En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso

* Los participantes de la Confe­ren­cia, al tiempo que enfati­zaron las claras posiciones de las personas de religión en muchos de los temas plan­teados, en virtud de la unidad de las religiones divinas en lo referente a la creencia en el Principio de la fe del Monoteísmo, a pesar de las  diferen­cias de no­ción y forma en su concep­ción, y teniendo en cuenta la pesada res­ponsabilidad de los líderes religio­sos en el camino de vivifi­car los valo­res morales e impedir la des­trucción de las virtudes, y asi­mismo, haciendo hincapié en la originalidad de la pura naturaleza humana primigenia, recha­zan todo tipo de ataque contra la religión y toda forma de discordia entre los seguidores de las diferentes religio­nes bajo cualquier título que sea.

* Los participantes de la Confe­rencia lamentaron profun­damente la falta de reacción ade­cuada de algunos líderes políticos frente a los últimos desdeñosos agravios contra las sacrali­dades religiosas, especialmente la falta de respeto al gran Profeta del Islam (s.a.w.), y condenaron la actitud im­prudente de publicar caricaturas in­sultantes de una per­sonalidad que para miles de mi­llones de personas en todo el mundo es la más sagrada, y que es objeto de su amor y afecto.

* La Conferencia recibió con agrado la intervención bien inten­cio­nada de los líderes religiosos para contrarrestar las crisis inter­nacionales, por impedir que se laceren los senti­mientos de los creyentes y para la revitalización de los valores morales y las virtu­des religiosas, y está conven­cida de que su rol en el futuro de la humanidad no debe limitarse sola­mente a los aspectos espiri­tuales y a la moral individual.

* Los sabios y pensadores partici­pantes hicieron hincapié en que las actuales propagandas ma­lintenciona­das no resultan del enfrentamiento entre civilizacio­nes sino que se origi­nan de las desigualdades políticas surgidas hace unas cuantas décadas en la escena internacional y las injustas incursiones políticas, económicas y militares. Procurar la paz, la justicia, y la benevolencia forma parte de la natu­raleza de todos los seres humanos, y en base a ello, consideraron que el lúcido es­fuerzo y la responsabilidad de los reformadores preparan el terreno para construir un mundo alejado de las crisis. Asimismo, respalda­ron a los movimientos mundiales contra la guerra de Irak.

* Los sabios y pensadores partici­pantes en la Conferencia sostienen que: el mundo actual es como una misma ciudad y todos sus habitantes representan a los ciudadanos de ese conjunto. La tranquilidad de todos surge bajo las luces de las interrelacio­nes y el respeto mutuo, y un entendi­miento eficaz no se producirá sin un profundo apoyo académico.

* La interrelación de los segui­do­res de las religiones y escuelas doctri­nales no será posible sin la disposición de reglamentaciones legales. La orga­niza­ción de reunio­nes como la pre­sente es un preli­minar para alcanzar tal regla­men­tación jurídica. La redacción de las normativas legales depende de la acep­tación de los principios y fun­da­mentos de la misma; los funda­mentos y valores de tales normati­vas están con­formados por la justi­cia, la libertad de expresión, la independencia, la seguri­dad, los dere­chos naturales del hom­bre, el rechazo a la violencia y, poste­riormente, el acuerdo en una inter­pre­tación común sobre tales fun­damen­tos.

* Las causas más importantes para una interrelación equilibrada y el fac­tor principal para el éxito de la misma, las conforman el aferrarse a las leyes divinas (al provenir del Legislador Eterno) y reconocer el Mensaje de los Pro­fetas. La búsqueda conciente (en un ambiente de bienestar y armo­nía) de las realidades y las creen­cias comu­nes, puede llevar ade­lante a tal inter­relación de una manera adecuada.

* Continuar realizando tales con­ferencias con el fin de prote­ger los vínculos y cooperaciones culturales existentes y de fortale­cer y profundizar las relaciones religiosas que  garantizan el obje­tivo en común de todos los pro­fetas, conforma una necesidad que hoy tenemos.

* El diálogo y debate interreli­gioso puede alcanzar brillantes resul­tados y adecuados efectos cuando se produzca en un am­biente exento de faltas de respeto y alejado de supues­tos y mal en­tendidos.

* El principio del diálogo es la vía más necesaria y efectiva para el enten­dimiento, el fortalecimiento de los vínculos de fe, amistad, y colaboración entre los creyentes al enfrentarse a los asuntos y ante las contingencias amar­gas y dulces a nivel mundial, y su única condi­ción es el respeto mutuo, la situa­ción igualitaria y la primacía de la justicia ante la coerción.

* La defensa en conjunto y re­cí­proca de los elevados valores religio­sos, de las sacralidades, lugares y cen­tros religiosos, y es­pecialmente de la dignidad humana, es deber de todos los responsables y líderes religiosos y seguidores de las religiones.

* Las orientaciones del pensa­miento humano mayormente se des­prenden de las enseñanzas reli­giosas, y asimismo, la libertad del hombre para explicar y elegir el camino y método de vida, y el resto de las libertades expuestas en las convenciones interna­ciona­les son objeto de respeto popu­lar, pero estas libertades están limita­das por la libertad y respeto de los demás en todas las áreas terre­nales y espirituales. Por lo tanto, se condena cualquier mal aprove­chamiento de la libertad bajo la cubierta de creencias individua­listas.

* El mundo se encuentra en el um­bral de un resurgir de la espi­ritua­lidad y la expansión de la reli­gión y las enseñan­zas religiosas, al punto que incluso los avasallado­res y opresores también se ven obligados a utilizar un vocabulario religioso. Por lo tanto, es necesario que los seguidores de todas las religiones muestren de sí mismos tolerancia, pa­ciencia, buenas inten­cio­nes, y respeto adecuado ante las sacra­lidades, creen­cias, tradiciones y valores de los segui­dores de otras religio­nes.

* Los profanadores de las sa­crali­dades religiosas no deben poder ultra­jar cobardemente los sentimientos, honorabilidad y creencias del resto de las socieda­des humanas cada vez que lo de­seen bajo el amparo de apoyos políticos y sin consecuencias pe­nales. A este respecto la Confe­rencia, al tiempo que dispone de mecanismos para instruir cómo realizar demandas y quejas ante las autoridades legales pertinentes, aconseja que se elabore y apruebe un documento de carácter inter­nacional en las agrupaciones competentes, para que se adjunte al resto de las declaraciones  tales como “la Declaración de los De­rechos Humanos”.

 * En los umbrales de una época en que a nivel mundial se recobra el rol y posición de la religión y su de­sempeño de un papel central en dife­rentes ámbi­tos como el político y el social, será adecuado indagar y preci­sar bases definidas de la originalidad de la religión en la política. Es evi­dente que en este terreno no se inclu­yen los movimientos inicuos depen­dientes de ideologías como el sio­nismo, puesto que no con­forman una religión.

* Los pensadores, dirigentes y lí­deres religiosos deben incre­mentar su esfuerzo y el de sus seguidores en vías de incrementar la información con­ciente de los valores religiosos y su puesta en práctica, y allanar el camino de la interacción constructiva con las demás religiones en base a esa misma información profunda.

* La inclinación ecuánime hacia la vida terrenal y el Más Allá, la relación entre el conoci­miento y la religión, y la exalta­ción de la espiritualidad y el arte, son el mejor camino para invitar a la gente del mundo hacia la acepta­ción de Dios, la piedad moral y a aferrarse a los valores eternos de la civilización humana; y para esta mi­sión, es menester la voluntad, ánimo y esfuerzo de los líderes religiosos.

* Como es evidente, la funda­ción de un organismo internacio­nal perma­nente para la interrela­ción constructiva de las religiones del mundo se consi­dera un paso valioso en vías de un mayor en­tendimiento e interacción. La central de tal organismo podría esta­blecerse en una ciudad como la de Isfahan -la cual posee largos y brillan­tes precedentes en lo refe­rente a la convivencia de las reli­giones y escuelas doctrinales- y expandir sus representa­ciones a lo largo del mundo.

* La Conferencia requiere en forma insistente a los organismos internacio­nales que tomen medi­das en lo relacio­nado al desarme mundial, especial­mente para des­truir las armas de des­trucción ma­siva, y que brinden especial aten­ción al medio ambiente para de esa manera preservar esa mo­rada co­mún para todas las generacio­nes venideras, y exhorta a los gobier­nos a hacer cumplir ese tipo de con­venciones.

* La sagrada ciudad de Jeru­salén conforma un patrimonio común a todas las religiones divi­nas, y resguar­dar su sacralidad y su preservación ante cualquier destrucción, transfor­mación y monopolización parcial es res­ponsabilidad de todos los líderes religiosos, orantes y amantes de la paz en el mundo. q


 Hotel Abbasî, sede de la Conferencia - Isfahan