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Líder Supremo: «El testamento de Imam Jomeini proporciona las directrices para la revolución»
La nación de Irán participó hoy en la ceremonia de conmemoración del XIX
aniversario de la desaparición física del Imam Jomeini (r.a.) y demostró
su fe nacional en los ideales establecidos por el Imam y la
Revolución.Dirigiéndose a una entusiasta multitud en el santuario del
Imam Jomeini (r.a.), el Líder Supremo de la Revolución Islámica, dijo:
«De acuerdo al noble Imam, la Revolución Islámica pertenece a la gente
de los diversos estratos sociales y a las presentes y futuras
generaciones de nuestra nación.
Ayatolá Jamenei nombra a 1387 como «el año de la innovación y el florecimiento»
20 de marzo de 2008
La víspera de la primavera, este año incluyó tres festividades: En primer lugar el nacimiento del venerable profeta (P.B) y el feliz nacimiento del Imam Sadeq (P) y luego el día de la fiesta de Nouruz (Año nuevo iraní). Saludo al bagiitaullah (Imam Mahdi, que nuestras almas se sacrifiquen por él) y le felicito en estas benditas festividades. Asimismo felicito a toda la nación de Irán y a todos los musulmanes y a los simpatizantes y amantes del profeta y su familia, así como a todos los pueblos que celebran esta festividad y en esta festividad nos acompañan a nosotros, los iraníes. Espero que este buen año, esta primavera bella y llena de frescura, sea un año fructífero para todos los musulmanes y en especial para la querida nación de Irán. Es necesario felicitar -al comienzo de mis palabras- a los grandiosos familiares de los mártires, lisiados y altruistas en el camino de la verdad. Echémosle un vistazo a los años 1386 y 1387. 1386 fue un año importante, lleno de acontecimientos y creador de grandezas para la nación de Irán. Al comienzo de este año enorgulleció a nuestra nación, la captura y después el perdón y liberación de los marineros ajenos y agresores a nuestro país, y expuso al mundo el rostro poderoso, paciente e indulgente de nuestra querida nación. Y hacia finales de ese año fue determinante para los cuatro años venideros de nuestra nación, las esplendorosas y grandiosas elecciones de los parlamentarios de la Asamblea Consultiva Islámica, y un gran evento para los sorprendentes ojos de la gente del mundo. En este gran evento nuestra querida nación expuso su grandeza y su poderío, su firme presencia y su enérgica voluntad para administrar correctamente el país y su presencia en los campos de la dirección nacional. A lo largo del año 86, se realizaron valiosas obras en diferentes sectores por parte de los responsables del país, ya sea el gobierno , la asamblea, y otras autoridades y también se realizaron grandes obras por parte de la gente de la nación, las asociaciones científicas, agrupaciones universitarias y de investigación, para la nación de Irán y suscitó el progreso del pueblo en diversos campos y escenarios. Progreso científico, avances en la construcción e importantes obras constructivas a fin de desarrollar el país, todas ellas -ya sea en el aspecto legislativo o en el campo ejecutivo- fueron muy ventajosas para la nación de Irán y si Dios quiere será el origen del progreso y el florecimiento. Por cierto, a lo largo del año también tuvimos pérdidas, decadencias y frustraciones ya sea en los diferentes programas o la pérdida de queridas personalidades. Naturalmente así es la vida y siempre para una nación están combinadas, alegrías y tristezas, dulzuras y amarguras. Lo elemental es que dentro de estos diferentes sucesos una nación pueda fijar su mirada en su objetivo y dé grandes pasos hacia ese propósito. El último suceso lamentable fue la pérdida de los queridos estudiantes en un desgarrador accidente, que nos dejó muy dolidos. Pero sobre el año 87 que ya comienza, nuestras expectativas y esperanzas son muy transparentes y exaltadas. En este año, el sagrado sistema de la República Islámica cumple sus treinta años y deja atrás tres décadas, en dichas décadas, tanto la nación iraní como las autoridades concretaron valiosos esfuerzos en el campo de la defensa del país, la independencia, la grandeza nacional y en su avance hacia progresos científicos y prácticos. Durante estos largos años, la nación de Irán trató de compensar el atraso de los largos años pasados antes de la revolución y alcanzó grandes éxitos en este camino. Lo realizado durante estos años son hechos destacados en la historia de la nación de Irán y si Dios quiere serán permanentes. Pero este, es un año en el que nosotros tenemos mucha esperanza en la marcha y esfuerzo. En primer lugar, un nuevo parlamento da su paso hacia el campo del trabajo y el esfuerzo. En segundo lugar, está vigente un gobierno que sirve, esforzado e incansable. Si el gobierno y el parlamento -si Dios quiere- programan las obras con sabiduría, inteligencia y buena planificación, existe esperanza de realizar grandes obras este año. Tanto en la escena interna como en la compleja escena internacional, el pueblo de Irán necesita de trabajo, innovación y un fuerte esfuerzo. Nosotros debemos compensar todo lo que hemos perdido en el pasado (en el periodo del gobierno de los déspotas) y lo que nos hemos atrasado. Esto exige que nosotros aumentemos y fortalezcamos nuestros esfuerzos en la medida que podamos. En el campo interno lo necesario es encontrar caminos rápidos con una correcta planificación, con inteligencia y sabiduría. Nosotros no podemos marchar despacio y convencionalmente, debemos adelantarnos con una rapidez calculada, ordenada y disciplinada. Debemos poder realizar obras que sean duraderas para las nuevas generaciones. En el campo internacional tenemos amigos en el mundo, también tenemos enemigos, asimismo existen quienes no son nuestros enemigos pero son nuestros rivales, este complejo campo también necesita de que programemos nuestros esfuerzos sabia, valiente y grandiosamente. Si obtuviésemos el éxito en este campo, causaría efecto en los éxitos internos y en los grandes progresos de la nación de Irán, en su vida. Afortunadamente, las autoridades del país tienen en su mira la grandeza nacional y saben que el camino de la salvación ante la excesiva avidez de los enemigos, no es rendirse y dar pasó atrás, si el enemigo quiere oprimir y tiranizar, se le debe enfrentar y avanzar. La solución de la nación de Irán consiste en obtener el poder. Esto no significa sólo un poder militar, debemos alcanzar el poder científico y económico, el poder ético y social y mayor aún a todo ello la grandeza espiritual (que un pueblo obtiene, a través del encomendarse a Dios altísimo) Si queremos avanzar en la escena del fortalecimiento de la nación de Irán y alcanzar nuestras metas, la nación y el gobierno deben darse mutuamente la mano de la amistad y la cooperación, así como, gracias a Dios, siempre la nación apoyó a las autoridades, este apoyo debe continuar -cada vez más- y la nación y el gobierno colaborar mutuamente. Los diferentes estratos de la nación de Irán, los sabios, las personalidades destacadas e investigadoras, los universitarios, los obreros y campesinos, los inversores y todos aquellos que pueden hacer avanzar a la nación a través de sus inversiones, los directores de diferentes sectores, de fundaciones gubernamentales y no gubernamentales, todos ellos deben sentir que la pesada carga del progreso del país está en sus hombros y es un deber divino y público y los beneficios de la realización de este deber serán para todas y todos -es más los mismos que hayan realizado este deber de la mejor forma- se beneficiarán de ello. Yo tengo dos esperanzas para este año: La primera, el que se haga innovaciones en todos los sectores mencionados. Las autoridades, en los métodos económicos, en los métodos políticos y diplomáticos, en el avance hacia la ciencia e investigación, en la expansión de la cultura deseada en el país, en el servicio a todos los estratos sociales y en especial a los desposeídos y oprimidos, en el desarrollo del país, y cada uno de los individuos en las universidades y en las agencias económicas, en los diferentes aparatos sociales y de servicio, cada uno necesita de iniciativas en su trabajo y en el campo de su actividad. Esto es el primer punto en el que tenemos esperanza. En este año el país tiene que estar envuelto en un clima de innovación y todos tienen que considerarse con el deber de emprender en las actividades del país, iniciativas y nuevas obras -a la sombra de una gestión correcta y buena planificación. El segundo deseo es que se debe llegar al florecimiento. Todas las actividades realizadas en los pasados años, todas las obras que ha hecho el gobierno, las grandes inversiones que han hecho las diferentes autoridades e individuos de en diferentes áreas -ya sea inversión material como espiritual-, de tal manera que la gente sienta en sus vidas los frutos. Algunas obras se comienzan hoy pero no muestran su resultado tan pronto, las obras realizadas en los últimos años y así mismo muchas de las obras realizadas a lo largo de los años pasados deben mostrarle gradualmente a la gente sus resultados y endulzar así su paladar, todo lo que hemos cultivado debe florecer y dar su fruto. Por lo tanto, yo denomino a este año en curso «el año de la innovación y florecimiento» y espero que -si Dios quiere- tanto en el campo de las innovaciones e iniciativas como en el campo del florecimiento, nuestra nación sea testigo de dulces frutos, y culmine el año de la mejor manera, con la grandeza, éxito, ventura, entusiasmo y con la mayor fuerza. Ruego a Dios altísimo el éxito para la gente de nuestro querido pueblo y el éxito para las respetables autoridades del país y espero que la súplica de su excelencia Bagiatuulah (Imam Mahdi, que nuestras almas se sacrifiquen por él) abarque a toda la gente, y el purificado espíritu de nuestro noble Imam -que fue el pionero en este camino y quien comenzó este nuevo capítulo de la vida de la nación de Irán- sea acompañado por los próximos a Dios. La paz, misericordia y bendiciones de Dios sean sobre vosotros.
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En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso Ahora que ha comenzado el octavo período de la Asamblea Consultiva Islámica y con la ayuda de Dios Todopoderoso, se forma otra manifestación de este símbolo perdurable de la democracia religiosa. Rozo la frente al suelo en agradecimiento al único Dios y con un corazón colmado de gratitud y esperanza saludo a la nación de Irán. Este es un signo glorioso que todos los creyentes en el Islam y todos los amantes de Irán debemos considerar una gracia divina y resguardarla con gratitud. En medio de un mundo donde las olas tormentosas de los dominadores expansionistas han tomado violentamente como blanco la independencia y la identidad de las naciones, y hasta el punto que les ha sido posible han estrechado la escena para la determinación nacional de los pueblos, la nación de Irán con firme voluntad ha vencido a las complejas maquinaciones de los enemigos y en pro de la grandeza y magnitud, orientada por el Islam y el Corán, ha superado una tras otra las dificultades. Una asamblea creyente, independiente, valiente y prudente, es símbolo de la resistencia y firmeza y un modelo de la democracia que la Revolución Islámica ha puesto frente a los ojos de los pueblos del mundo. Y la gran nación de Irán lo ha hecho eterno con su respaldo en Dios y su firme decisión. Considero mi deber agradecer con todo mi ser a la querida nación de Irán, que una vez más participó en esta prueba nacional con seriedad y fervor, y nuevamente le mostró a los enemigos su conciencia y despertar. Y también considero necesario expresar mi gratitud y agradecimiento a todos los funcionarios a cargo de las elecciones en el Ministerio del Interior y al honorable Consejo de Guardianes de la Revolución Islámica que han asumido la pesada carga de las elecciones con paciencia y compromiso. También agradezco a todas las organizaciones que contribuyeron en la celebración de las elecciones, especialmente a los medios de comunicación nacional y a los agentes del orden y seguridad. También quiero agradecer a todos los grupos, corrientes y las personalidades religiosas y políticas que con su presencia y su esfuerzo acrecentaron el ánimo y el fervor general. También agradezco a todos aquellos que con sus palabras, actitud y conducta colaboraron en la celebración de esta gran hazaña. Asimismo considero necesario como gesto de reconocimiento agradecer a todos los parlamentarios de la séptima Asamblea, especialmente a su ilustrado, diligente y paciente jefe, el señor Haddad Adel y al consejo directivo de la misma. La séptima Asamblea ha dejado un balance positivo gracias a su adhesión a los valores, su valentía en las cuestiones nacionales e internacionales, su defensa de los derechos de la nación ante los extranjeros, su esfuerzo en la resolución de los problemas del pueblo, por tratar de mantener la tranquilidad del ambiente político y mantenerse lejos de disturbios y tumultos.
Ya se ha formado la octava Asamblea por medio del decisivo y
significativo voto de la nación en unas elecciones concurridas,
competitivas y legítimas. Los parlamentarios que han tenido el éxito de
atraer la confianza del pueblo y así alcanzar el elevado rango de ser
representante, deben recordar que en los cien últimos años, la creación
de un parlamento surgido por la participación del pueblo,
Hoy día, nosotros estamos en deuda con todos aquellos grandes hombres, desde el sheij Fadlullah Noori, el Ayatolá Behbahani y el Ayatolá Mudarres hasta los mártires de la Revolución y los mártires de la Asamblea Consultiva Islámica en los últimos treinta años. Existe una pesada responsabilidad tanto jurídica como ética en los hombros de cada uno de los honorables parlamentarios, y esta legítima confianza que se deposita en ustedes como personas leales, desde hoy hasta cuatro años, puede ser una oportunidad histórica y especial en la historia de la vida política del querido Irán. A este respecto, les recuerdo los siguientes puntos: 1. El agradecimiento por tener la gracia de ser representante consiste en que sea valorada esta oportunidad y los representantes ofrezcan en este periodo todos sus esfuerzos y capacidades. Involucrarse en cualquier actividad que pudiese dañar esta responsabilidad es indebido y constituye una ingratitud. una asistencia completa en todas las reuniones públicas y privadas de la Asamblea es un compromiso ineludible para los parlamentarios. 2. Vosotros sois representantes de una nación creyente, valiente y determinada. Esta nación con dichas virtudes ha sido capaz de superar las más grandes dificultades y superar muchos obstáculos tanto naturales como los creadas por los enemigos. Vuestro intelecto y acciones también tienen que ser dirigidos en la misma dirección. Los expansionistas y resentidos enemigos han sido derrotados por la nación iraní en varios campos, y la nación de Irán ha incrementado su firmeza, poder e independencia frente a ellos. Hoy día ellos mismos confiesan esta verdad. Vosotros debéis ser los pioneros en esta valiente y prudente marcha junto al gobierno revolucionario y creyente. El mundo debe oír de todos vosotros una única palabra y observar la manifestación de la voluntad nacional en vuestras palabras y acciones. 3. La inauguración de esta Asamblea coincide con el comienzo de la cuarta década de la Revolución. En esta década, la principal preocupación de la Revolución es el progreso y la justicia. El progreso en todas las dimensiones, científicas, económicas, éticas y culturales y una justicia multidimencional en la distribución de oportunidades y los recursos materiales y espirituales. El elemento del progreso debe atraer nuestras miradas hacia las numerosas pero dispersas habilidades de la nación y enfocarnos en las capacidades de producción, la creatividad y el resplandor de las diversas capacidades en todos los campos. Y a través del elemento de justicia se debe hacer llegar las bendiciones divinas y públicas a todos aquellos privados de oportunidades y las capacidades del país. La Asamblea, que es quien se encarga de las políticas para el movimiento de la nación no debe ser negligente ni por un solo instante frente a esta responsabilidad. 4. Los representantes de la nación son gente de la misma nación. Vosotros no habéis sido enviados hacia la Asamblea desde los grandes palacios ni desde familias aristócratas, sino que habéis sido enviados desde las masas de la gente, desde las escuelas, los centros teológicos, las universidades y los centros de trabajo. Debéis resguardar esta relación y preservarla. Las actitudes aristócratas, la inclinación hacia el despilfarro y mirar hacia esta responsabilidad como una 'presa', (la codicia del poder) es una gran enfermedad de la cual a veces ni siquiera la gente noble y devota puede salvarse. Todos debemos ser muy cuidadosos y convertir esta responsabilidad en una oportunidad para realizar acciones virtuosas y no malas acciones con consecuencias perjudiciales. En esta difícil tarea debéis humildemente pedirle ayuda a Dios misericordioso y poderoso, y cuidaros vosotros mismos. 5. El arte de escribir leyes y promulgarlas está entre los privilegios de ser representante. La ley debe ser efectiva, factible, transparente, actual y al mismo tiempo debe tener una perspectiva de largo plazo, extensa, perdurable y completamente dirigida a las necesidades públicas y los intereses generales. Tener una visión parcial, sectaria, personal o –Dios no quiera- impertinente en la elaboración de leyes, es vano y a veces hasta perjudicial. Se le debe dar preferencia a las prioridades. Se deben desarraigar las contradicciones y las repeticiones en las leyes, y se debe aprovechar más el intelecto colectivo y las opiniones de los expertos en elaboración de leyes. 6. Los dos elementos de supervisión e íntima cooperación en el trato con otras fuerzas nacionales deben ser dos elementos inseparables. La responsabilidad supervisora de la Asamblea jamás puede ser dejada de lado, no obstante no se debe considerar a la supervisión de la Asamblea como una rivalidad hacia el gobierno y ser negligente ante las necesidades, requerimientos y sus limitaciones. El Poder Ejecutivo es el principal eje del trabajo y actividades del país y el símbolo interno y externo del sistema de la Republica Islámica. Todos deben ayudarlo y cuando en el país hay un gobierno más entusiasta, con una voluntad más elevada y una inclinación más fuerte hacia los valores, esta colaboración debe multiplicarse. Por otro lado, también el gobierno debe considerar a la Asamblea como guía para actuar y acatar las leyes de la misma y no desobedecerlas. Frente a las diferencias de opinión tienen que desatarse los nudos, y los expertos de ambos lados deben abrir el camino correcto frente a ello. Ya que con el apoyo de Dios, tanto el gobierno como la Asamblea están formados de personas creyentes, revolucionarias y fieles a los valores y principios islámicos, esta fraterna colaboración, debe ser observada más que nunca, junto a un acatamiento de derechos legales de parte de ambos lados. ¡Queridos míos! El periodo de la representación es corto y vuestra responsabilidad pesada, y cualquiera de vuestras acciones, vuestros abandonos, vuestras palabras y vuestro silencio será observado y registrado en el cómputo divino. El juramento que tiene que ser recitado con intención y seriedad, Siempre ténganlo en vuestras memorias y ustedes mismos remítanse a éste. Es de este modo que dejareis un eterno acto virtuoso en la página divina. Culmino mis palabras con el saludo al gran profeta (La paz y bendiciones sean con él y su descendencia) y a otros profetas y a los inmaculados Imames (la paz de Dios sea sobre todos ellos, en especial sobre su excelencia el Mahdi (que nuestras almas se sacrifiquen por él) y también a los espíritus puros de los mártires y al purificado espíritu del Imam de los mártires. Y ruego a Dios éxito y su ayuda para vosotros. Seyyed Ali Jamenei, 7 de jordad de 1387
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