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Líder Supremo: «El testamento de Imam Jomeini proporciona las directrices para la revolución»

La nación de Irán participó hoy en la ceremonia de conmemoración del XIX aniversario de la desaparición física del Imam Jomeini (r.a.) y demostró su fe nacional en los ideales establecidos por el Imam y la Revolución.Dirigiéndose a una entusiasta multitud en el santuario del Imam Jomeini (r.a.), el Líder Supremo de la Revolución Islámica, dijo: «De acuerdo al noble Imam, la Revolución Islámica pertenece a la gente de los diversos estratos sociales y a las presentes y futuras generaciones de nuestra nación.
Y esta gran nación salvaguardará esta gran bendición divina que le ha sido encomendada, poniendo en práctica los útiles comentarios que el Imam Jomeini hizo en su testamento, y adhiriéndose a las consignas, valores, y principios de la Revolución, así como con la promoción del progreso y la innovación».
Ayatolá Jamenei también se refirió al paso de 19 años desde la desaparición física del Imam Jomeini (r.a.) y al amor y reverencia al Imam Jomeini (r.a.) por parte de la nación de Irán, especialmente los jóvenes que nunca lo vieron. Él agregó: «Este amor y reverencia no es particular de la nación de Irán. Por el contrario, personas que viven en diversas partes del mundo, especialmente en los países musulmanes, todos tienen el mismo sentimiento hacia él. Esta realidad es el resultado de dos factores fundamentales, a saber la grandeza de la personalidad del Imam Jomeini (r.a.) y la grandeza de la Revolución Islámica».
Su Eminencia también se refirió a la contribución excepcional de la incomparable personalidad del Iman Jomeini (r.a.) a la victoria y continuidad de la Revolución. «Como el Islam, la Revolución Islámica tiene diversos aspectos, tanto políticos como económicos, sociales, culturales, espirituales, además de otros, y están en concordancia con las necesidades humanas. Y este es el secreto detrás de la estabilidad de la Revolución Islámica de Irán y su creciente propagación en la región y el mundo», dijo.
El Líder Supremo de la Revolución Islámica describió el testamento del Imam Jomeini (r.a.) como uno de los mejores legados espirituales del noble Imam que puede ayudar a proporcionar directrices para la nación de Irán en todas las cuestiones. Además, le recomendó a la gente de diversos orígenes sociales, especialmente a los jóvenes así como a los funcionarios del gobierno, reflexionar sobre las diferentes partes del testamento. «Este testamento proporciona las directrices nacionales para el progreso, el desarrollo, y la grandeza de la nación de Irán», dijo.
Su Eminencia reiteró que el hecho de que la Revolución Islámica pertenece a la nación de Irán es uno de los puntos destacados en el testamento de Imam Jomeini. Él agregó: «Ningún individuo, movimiento, o clase social sino la nación completa tiene derecho a la Revolución, y la nación protegerá esta bendición divina y esta gran posesión manteniendo su identidad y su orientación revolucionaria».
Ayatolá Jamenei se refirió a algunos intentos por cambiar las consignas revolucionarias y dijo: «Teniendo diversos motivos y bajo el pretexto de las cambiantes condiciones mundiales, algunas personas están tratando de eliminar los aspectos religiosos, en pro de la justicia, anticolonialistas, y anti autocráticos de la Revolución. Pero como dueña de la Revolución, la nación no se los permitirá.»
El Líder Supremo dijo que los jóvenes de hoy al igual que la juventud de los comienzos de la época de la Revolución y de la Defensa Sagrada son los dueños entusiastas de la revolución y el país. Él agregó: «Con su excepcional entusiasmo y sabiduría, y con su emprendimiento científico y social, la actual generación joven garantiza la continuidad y dinamismo de la Revolución, porque todas las clases sociales y todas las generaciones que viven en este país tienen el mismo sentido de pertenencia a la gran Revolución Islámica, y todos ellos comparten la responsabilidad de su protección y continuidad».
Su Eminencia señaló la determinación como la causa necesaria de la continuidad de la Revolución, reiterando aún más: «La falta de la firme determinación de avanzar y un débil sentido de pertenencia a la Revolución constituyen un acto de deslealtad y algunas personas podrían tener ese padecimiento. Como resultado, el noble Imam solía aconsejar a los jóvenes que tuviesen una perspectiva
de la esencia de la Revolución misma y no de la postura de individuos y movimientos».
Además en sus declaraciones, el Ayatolá Jamenei se refirió a la correcta predicción del Imam Jomeini sobre la propagación de la Revolución como otro punto importante en su testamento, agregando que: «La propagación de la Revolución no implica la generación de discordia en otros países, desplegar fuerzas militares, y propagación del terrorismo. Por el contrario, trae consigo el establecimiento de un modelo, como la República Islámica el cual intenta promover enseñanzas islámicas y resistencia en aras de los ideales revolucionarios, especialmente la defensa de los oprimidos. Y por la gracia de Dios, el objetivo del Imam Jomeini en este sentido ha sido alcanzado».
Su Eminencia se refirió a las consignas contra la dominación y la defensa islámica de los oprimidos, especialmente del pueblo palestino, y la lucha de la nación musulmana (Ummah) contra la camaleónica red sionista como algunos de los signos de la propagación de los ideales del Imam Jomeini (r.a.) y los ideales de la Revolución Islámica. Él agregó: «Hoy, incluso las consignas de nuestra nación sobre la energía nuclear se han convertido en una reclamación pública en los países islámicos y árabes, y esta realidad muestra que las naciones musulmanas consideran honorables las ideas y objetivos de la nación de Irán.»
Ayatolá Jamenei dijo que tanto amigos como enemigos admiten el hecho de que el ideal de defender a la nación Palestina está propagándose en todo el mundo, y añadió: «Como la gran nación de Irán, otras naciones musulmanas también consideran a Israel como un régimen impuesto y falso. Pero los gobiernos lamentablemente no quieren cumplir el deseo de sus pueblos. Israel no es capaz de mantenerse sobre sus pies. Pero el incondicional y descarado apoyo de Estados Unidos a este régimen y la falta de apoyo a la nación palestina por parte de los gobiernos musulmanes y árabes han impedido que se lleven a cabo cambios en la región».
Ayatolá Jamenei se refirió al impacto fundamental de la Revolución Islámica en el progreso, creatividad y la innovación de la nación de Irán como el tercer punto que merece atención en el testamento del Imam Jomeini (r.a.)
Su Eminencia se refirió a la confianza de la nación de Irán en sus capacidades internas y al avance conforme a la innovación e independencia como algunas de las razones de la enemistad de las potencias mundiales dominantes hacia la República Islámica. «La razón detrás de la oposición de las potencias arrogante contra el acceso a la energía nuclear de la nación de Irán es que la juventud iraní ha logrado acceder a la tecnología nuclear apoyándose en sus conocimientos, innovación y poder interno, y sin depender de las potencias amenazadoras», dijo.
Ayatolá Jamenei agregó: «Claro que las potencias amenazadoras no se oponen a la utilización de la energía nuclear por parte de otros países si ello acarrea como resultado su dependencia de dichas potencias amenazadoras, tal como actualmente han establecido acuerdos para construir plantas nucleares con otros países que están atrasados con respecto a la nación de Irán en términos de sus capacidades y progreso científico».
Su Eminencia también se refirió a los alegatos de Estados Unidos y algunos otros países con respecto a los esfuerzos de la nación de Irán por desarrollar armas nucleares y reiteró: «La nación iraní no está en busca de desarrollar armas nucleares como anteriormente se ha dicho en reiteradas ocasiones, y los norteamericanos también están conscientes de este hecho. Pero ellos utilizan estos alegatos para justificar la opinión publica del mundo ya que son incapaces de refutar los obvios derechos de la nación de Irán».
Ayatolá Jamenei reiteró además: «La nación de Irán y los funcionarios se oponen al desarrollo de armas nucleares debido a su sabiduría, ideología, y principios islámicos pero continuará para hacer uso pacífico de la energía nuclear. Y para frustración de los enemigos, será alcanzado este objetivo».
Ayatolá Jamenei describió la atención de Imam Jomeini (r.a.) a la guerra psicológica de las potencias arrogantes para frustrar a otras naciones como uno de los puntos importantes de su testamento y afirmó: «Cuando son incapaces de hacer frente a otros países a través de sus acciones, las potencias opresoras recurren a la guerra psicológica, y es debido a esta razón que los enemigos han utilizado diferentes métodos de guerra psicológica contra la nación de Irán durante los últimos treinta años».
Su eminencia también se refirió a los esfuerzos de los enemigos por decepcionar a los jóvenes y para negar los grandes logros de la nación de Irán y dijo que los enemigos tratan de inculcarle a la juventud iraní la idea de que no podrá tener éxito sin depender de estas potencias. «Y los enemigos están tratando de socavar la determinación de la juventud iraní y de la nación para hacer progresos en este sentido, pero que no lo lograrán», dijo el Ayatolá Jamenei.
Ayatolá Jamenei también se dirigió a los estudiantes iraníes de las universidades y de los seminarios islámicos así como a los jóvenes que están activos en áreas tales como la industria, ciencia, arte y la agricultura y subrayó: «Queridos jóvenes, habéis logrado completar la mitad del camino a pesar de todos los obstáculos y dificultades, y vosotros debéis completar la otra mitad de este camino que es la parte principal con una firme determinación. Y como vosotros habéis demostrado en el pasado, sois capaces de hacerlo».
Su Eminencia también se refirió a la recomendación del Imam Jomeini con respecto a las conspiraciones de los enemigos para socavar la fe y la determinación de los jóvenes y su espíritu de entusiasmo y voluntad de trabajo, y señaló: «Los enemigos están tratando de envolver a nuestra juventud en la drogadicción y en los deseos mundanales mediante un plan organizado y una muy peligrosa conspiración. De esta manera están tratando de detener el avance de nuestra nación. Y es la nación entera, especialmente la juventud, que debe permanecer vigilante contra esta conspiración, y las autoridades también deberían hacer serios esfuerzos para hacerle frente a estos complots.».
El Líder Supremo de la Revolución Islámica describió la resistencia contra las potencias opresoras y expansionistas como uno de los puntos básicos del testamento del Imam Jomeini y dijo: «Ceder ante las potencias opresoras les permitiría proseguir sus flagrantes acciones, y las naciones del mundo deberían resistir completamente contra las potencias amenazadoras si quieren salvarse de tal amenaza»
Su Eminencia también comparó las inestables e imprudentes acciones y palabras de las autoridades estadounidenses con las palabras y acciones de gente demente y dijo: «El presidente norteamericano y sus compañeros a veces amenazan a otros y algunas otras veces ordenan asesinatos. A veces hacen acusaciones pero algunas otras veces piden ayuda debido a su incapacidad e impotencia. También a veces se centran en la seguridad y estabilidad de algunas naciones, y estas palabras y acciones inestables son en gran medida el resultado del fracaso de las autoridades estadounidenses en diferentes regiones del mundo como Irak y Afganistán.»
Ayatolá Jamenei también se refirió a la insistencia de los diferentes grupos políticos en todo el país en seguir el camino del Imam Jomeini (r.a). Dijo: «La insistencia de los diferentes grupos políticos del país en seguir la senda del Imam Jomeini (r.a.) es un fenómeno agradable, y uno de los puntos más destacados del camino del Imam Jomeini fue la necesidad para reafirmar la resistencia contra las potencias arrogantes y ambiciosas. Por lo tanto, los grupos políticos del país, las elites y la nación, leales todos a las ideas del Imam Jomeini (r.a.) deben mantener y aumentar su resistencia contra la amenaza de las potencias del mundo»
El Líder Supremo de la Revolución Islámica también dijo que Imam Jomeini (r.a.) nunca dejó de apoyar a la gente inocente debido a que estaba atento a la amenaza de las potencias». Él agregó: «La evidente defensa de los derechos de las naciones oprimidas especialmente de la nación Palestina fue una prioridad entre las políticas de Imam Jomeini, y de la nación de Irán y las autoridades afortunadamente han seguido esta política durante los últimos treinta años. Y siempre han salido victoriosos de sus batallas con las potencias mundiales arrogantes».
El Líder Supremo de la Revolución Islámica también destacó que pese a sus fracasos los enemigos aún continúan su guerra psicológica y política así como sus alegatos, y señaló: «Hoy, los norteamericanos y los sionistas que tienen los más oscuros registros de violación de los derechos humanos están acusando a la República Islámica de violar los derechos humanos. Y estas alegaciones no funcionarán más y nadie en el mundo les creerá ya».
Al final de su discurso, Ayatolá Jamenei dijo que Imam Jomeini (r.a.) es una reminiscencia de la grandeza y vigilancia de la nación de Irán y una fuente de esperanza para las naciones musulmanas e inocentes, y dijo: «La constante grandeza y seguridad, el progreso y desarrollo, y el crecimiento moral y ético de la nación de Irán radican en el hecho de que tanto la nación como sus autoridades pongan en práctica las recomendaciones y puntos mencionados en el testamento del Imam Jomeini, y esta realidad nunca debe olvidarse.»
akatuhu.

 

Ayatolá Jamenei nombra a 1387 como «el año de la innovación y el florecimiento»

 

20 de marzo de 2008

 

La víspera de la primavera, este año  incluyó tres festividades:

En primer lugar el nacimiento del venerable profeta (P.B) y el feliz nacimiento del Imam Sadeq (P) y luego el día  de la fiesta de Nouruz (Año nuevo iraní).

Saludo al bagiitaullah (Imam Mahdi, que nuestras almas se sacrifiquen por él) y le felicito en estas benditas festividades.

Asimismo felicito  a  toda la nación de Irán y a todos los musulmanes  y a los simpatizantes y amantes del profeta y su familia, así como a todos los pueblos que celebran  esta festividad y en esta festividad nos acompañan a nosotros, los iraníes.

Espero que este buen año, esta primavera bella y llena de  frescura, sea un año fructífero para todos los musulmanes  y en especial  para  la querida nación de Irán.

Es necesario felicitar -al comienzo de mis palabras-  a los grandiosos familiares de los mártires, lisiados y altruistas en el camino de la verdad.

Echémosle un vistazo a los años  1386 y 1387.

1386 fue un año importante, lleno de acontecimientos  y creador de grandezas  para  la nación de Irán.

Al comienzo de este año  enorgulleció  a nuestra nación, la captura  y después el perdón y liberación de los marineros ajenos y agresores a nuestro país, y expuso al mundo el rostro poderoso, paciente e indulgente de nuestra querida nación.  Y hacia finales de ese año fue determinante para los cuatro años venideros de nuestra nación, las esplendorosas y grandiosas elecciones de los parlamentarios de la Asamblea Consultiva  Islámica, y un gran evento para los  sorprendentes ojos de la gente del  mundo.

En este gran evento nuestra querida nación expuso su grandeza y su poderío, su firme presencia y su enérgica voluntad para administrar correctamente el país y su presencia en los campos de la dirección nacional.

A lo largo del año 86, se realizaron  valiosas obras en diferentes sectores  por parte  de los responsables del país, ya  sea el gobierno , la asamblea, y otras autoridades y también  se realizaron grandes obras por parte de la gente de la  nación, las asociaciones  científicas, agrupaciones universitarias y de investigación,  para  la nación de Irán y suscitó el progreso del pueblo en diversos campos y escenarios. Progreso  científico, avances en la construcción e importantes obras constructivas a fin de desarrollar el país, todas ellas -ya sea en el aspecto legislativo o en el campo ejecutivo- fueron muy ventajosas para la nación de Irán y si Dios quiere será el origen del progreso y el florecimiento.

Por cierto, a lo largo del año también tuvimos pérdidas, decadencias y frustraciones ya sea en los diferentes programas o la  pérdida de queridas personalidades. Naturalmente así es la vida y siempre para una nación están  combinadas, alegrías y tristezas, dulzuras y amarguras. Lo elemental es  que dentro de estos  diferentes  sucesos una nación pueda fijar su mirada en su objetivo y dé grandes pasos hacia ese propósito.

El último suceso lamentable fue la pérdida de los queridos estudiantes en un desgarrador accidente, que nos dejó muy dolidos.

Pero sobre el año 87  que ya comienza,   nuestras expectativas  y esperanzas son muy transparentes y exaltadas.

En este año, el sagrado sistema de la  República Islámica cumple sus treinta años y deja atrás tres décadas, en dichas décadas, tanto la nación iraní como las autoridades concretaron valiosos esfuerzos en el campo de la defensa del país, la independencia, la grandeza  nacional  y en su avance hacia  progresos científicos y  prácticos.

Durante estos largos años, la nación de Irán trató de compensar el atraso de los largos años pasados  antes de la revolución y alcanzó grandes éxitos en este camino.

Lo  realizado durante estos años son hechos destacados  en la historia  de la nación de Irán y si Dios quiere serán permanentes.

Pero este, es un año en el que nosotros  tenemos mucha esperanza en la marcha y esfuerzo.

En primer lugar, un nuevo parlamento da su paso hacia el campo del trabajo y el esfuerzo.

En  segundo lugar, está vigente un gobierno que sirve, esforzado e incansable.

Si el gobierno y el parlamento -si Dios quiere- programan las obras con sabiduría, inteligencia y buena planificación, existe esperanza  de realizar grandes obras este año.

Tanto en la escena interna como  en la compleja escena internacional, el pueblo de Irán necesita de trabajo, innovación y un fuerte esfuerzo.

Nosotros debemos compensar todo lo que hemos perdido en el pasado (en el periodo del gobierno de los déspotas) y lo que nos hemos atrasado.

Esto exige que nosotros aumentemos y fortalezcamos  nuestros esfuerzos en la medida que podamos.

En el campo interno  lo necesario es encontrar caminos rápidos con una correcta planificación, con inteligencia y sabiduría. Nosotros no podemos marchar despacio y convencionalmente, debemos adelantarnos con una rapidez calculada, ordenada y disciplinada.

Debemos poder realizar obras que sean duraderas  para las nuevas generaciones.

En el campo internacional tenemos amigos en el mundo, también tenemos enemigos, asimismo existen quienes no son nuestros enemigos pero son nuestros rivales, este complejo campo también necesita de que programemos nuestros esfuerzos sabia, valiente y grandiosamente.

Si obtuviésemos el éxito en este campo, causaría efecto en los éxitos internos y en los grandes progresos de la nación de Irán, en su vida.

Afortunadamente, las autoridades del país tienen en su mira la grandeza nacional y saben que el camino de la salvación ante  la excesiva  avidez  de los enemigos, no es  rendirse y dar pasó atrás, si el enemigo quiere oprimir y tiranizar, se le debe enfrentar y avanzar.

La solución de la nación de Irán consiste en obtener el poder.

Esto  no significa sólo un poder militar, debemos  alcanzar el poder científico y económico,  el poder ético y social y mayor aún a todo ello la grandeza espiritual (que  un pueblo obtiene, a través del encomendarse a Dios altísimo)

Si queremos avanzar en la escena del fortalecimiento de la nación de Irán y alcanzar nuestras metas, la nación y el gobierno deben darse mutuamente  la mano de la amistad y la cooperación, así como, gracias a Dios,  siempre la nación apoyó a las autoridades, este apoyo debe continuar -cada vez más- y la nación y el gobierno colaborar mutuamente.

Los diferentes estratos de la nación de Irán, los sabios, las personalidades destacadas e investigadoras, los universitarios, los obreros y campesinos, los inversores y todos aquellos que pueden hacer avanzar a la nación a través de sus inversiones, los directores de diferentes sectores, de fundaciones gubernamentales y no gubernamentales, todos ellos deben sentir que  la pesada carga del progreso del país está en sus hombros y es un deber divino y público y los beneficios de la realización de este deber serán para todas y todos -es más los mismos que hayan realizado este deber de la mejor forma- se beneficiarán de ello.

Yo tengo dos esperanzas para este año:

La primera, el que se haga innovaciones en todos los sectores mencionados. Las autoridades, en los métodos económicos, en los métodos políticos  y diplomáticos, en el avance hacia la ciencia e investigación, en la expansión de la cultura  deseada en el país, en el servicio a todos los estratos sociales  y en especial a los desposeídos y oprimidos,  en el desarrollo del país, y cada uno de los individuos en las universidades y en las agencias económicas, en los diferentes aparatos sociales y de servicio, cada uno necesita de iniciativas en su trabajo y en el campo de su actividad. Esto es el primer punto en el que tenemos esperanza.

En este año el país tiene que estar envuelto en un clima de innovación y todos tienen que considerarse con el deber de emprender en las actividades del país, iniciativas y nuevas obras -a la sombra de una gestión correcta y buena planificación.

El segundo deseo es que se debe llegar al florecimiento. Todas las actividades realizadas en los pasados años, todas las obras que ha hecho el gobierno, las grandes  inversiones que han hecho las  diferentes autoridades e individuos de en diferentes áreas -ya sea inversión material como espiritual-, de tal manera que la gente sienta en sus vidas los frutos.

Algunas obras se comienzan  hoy pero no muestran su resultado tan pronto, las obras realizadas en los últimos años y así mismo muchas de las obras realizadas a lo largo de los años pasados deben mostrarle gradualmente a la gente sus resultados y endulzar así su paladar, todo lo que hemos cultivado debe florecer y dar su  fruto.

Por lo tanto, yo denomino a este año en curso «el año de la innovación y florecimiento» y espero que -si Dios quiere-  tanto en el campo de las innovaciones e iniciativas como en el campo del florecimiento, nuestra nación sea testigo de dulces frutos, y culmine el año de la mejor manera, con la grandeza, éxito, ventura, entusiasmo y con la mayor fuerza.

Ruego  a Dios altísimo el éxito para la gente de nuestro querido pueblo y el éxito para las respetables autoridades del país y espero que la súplica de su excelencia Bagiatuulah (Imam Mahdi, que nuestras almas se sacrifiquen por él) abarque a toda la gente, y el purificado espíritu de nuestro noble Imam -que fue el pionero en este camino y quien comenzó este nuevo capítulo de la vida de la nación de Irán- sea  acompañado por los próximos a Dios.

La paz, misericordia y bendiciones de Dios sean sobre vosotros.

 

Mensaje del gran Líder de la Revolución Islámica en la inauguración del octavo período de la Asamblea Consultiva Islámica

En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso

Ahora que ha comenzado el octavo período de la Asamblea Consultiva Islámica y con la ayuda de Dios Todopoderoso, se forma otra manifestación de este símbolo perdurable de la democracia religiosa. Rozo la frente al suelo en agradecimiento al único Dios y con un corazón colmado de gratitud y esperanza saludo a la nación de Irán.

Este es un signo glorioso que todos los creyentes en el Islam y todos los amantes de Irán debemos considerar una gracia divina y resguardarla con gratitud.

En medio de un mundo donde las olas tormentosas de los dominadores expansionistas han tomado violentamente como blanco la independencia y la identidad de las naciones, y hasta el punto que les ha sido posible han estrechado la escena para la determinación nacional de los pueblos, la nación de Irán con firme voluntad ha vencido a las complejas maquinaciones de los enemigos y en pro de la grandeza y magnitud, orientada por el Islam y el Corán, ha superado una tras otra las dificultades.

Una asamblea creyente, independiente, valiente y prudente, es símbolo de la resistencia y firmeza y un modelo de la democracia que la Revolución Islámica ha puesto frente a los ojos de los pueblos del mundo. Y la gran nación de Irán lo ha hecho eterno con su respaldo en Dios y su firme decisión.

Considero mi deber agradecer con todo mi ser a la querida nación de Irán, que una vez más participó en esta prueba nacional con seriedad y fervor, y nuevamente le mostró a los enemigos su conciencia y despertar. Y también considero necesario expresar mi gratitud y agradecimiento a todos los funcionarios a cargo de las elecciones en el Ministerio del Interior y al honorable Consejo de Guardianes de la Revolución Islámica que han asumido la pesada carga de las elecciones con paciencia y compromiso. También agradezco a todas las organizaciones que contribuyeron en la celebración de las elecciones, especialmente a los medios de comunicación nacional y a los agentes del orden y seguridad. También quiero agradecer a todos los grupos, corrientes y las personalidades religiosas y políticas que con su presencia y su esfuerzo acrecentaron el ánimo y el fervor general. También agradezco a todos aquellos que con sus palabras, actitud y conducta colaboraron en la celebración de esta gran hazaña.

Asimismo considero necesario como gesto de reconocimiento agradecer a todos los parlamentarios de la séptima Asamblea, especialmente a su ilustrado, diligente y paciente jefe, el señor Haddad Adel y al consejo directivo de la misma. La séptima Asamblea ha dejado un balance positivo gracias a su adhesión a los valores, su valentía en las cuestiones nacionales e internacionales, su defensa de los derechos de la nación ante los extranjeros, su esfuerzo en la resolución de los problemas del pueblo, por tratar de mantener la tranquilidad del ambiente político y mantenerse lejos de disturbios y tumultos.

Ya se ha formado la octava Asamblea por medio del decisivo y significativo voto de la nación en unas elecciones concurridas, competitivas y legítimas. Los parlamentarios que han tenido el éxito de atraer la confianza del pueblo y así alcanzar el elevado rango de ser representante, deben recordar que en los cien últimos años, la creación de un parlamento surgido por la participación del pueblo,
 que pueda asegurar -en el marco de las leyes definidas y transparentes- reglamentación de las administraciones del gobierno, la gestión y supervisión de los funcionarios, y la aplicación de los objetivos y las benditas leyes del Islam, siempre ha sido el principal pedido de la nación iraní y los dirigentes religiosos y nacionales en sus costosas luchas. Y para formar una Asamblea que pueda utilizar la sabiduría social y el espíritu de consulta en pro del progreso del país y la defensa de los intereses de la nación y la promoción del Islam, se han sacrificado numerosas almas puras y se ha derramado en el suelo su noble sangre. 

Hoy día, nosotros estamos en deuda con todos aquellos grandes hombres, desde el sheij Fadlullah Noori, el Ayatolá Behbahani y el Ayatolá Mudarres hasta los mártires de la Revolución y los mártires de la Asamblea Consultiva Islámica en los últimos treinta años. Existe una pesada responsabilidad tanto jurídica como ética en los hombros de cada uno de los honorables parlamentarios, y esta   legítima confianza que se deposita en ustedes como personas leales, desde hoy hasta cuatro años, puede ser una oportunidad histórica y especial en la historia de la vida política del querido Irán.

A este respecto, les recuerdo los siguientes puntos:

1. El agradecimiento por tener la gracia de ser representante consiste en que sea valorada esta oportunidad y los representantes ofrezcan en este periodo todos sus esfuerzos y capacidades. Involucrarse en cualquier actividad que pudiese dañar esta responsabilidad es indebido y constituye una ingratitud. una asistencia completa en todas las reuniones públicas y privadas de la Asamblea es un compromiso ineludible para los parlamentarios.

2. Vosotros sois representantes de una nación creyente, valiente y determinada. Esta nación con dichas virtudes ha sido capaz de superar las más grandes dificultades y superar muchos obstáculos tanto naturales como los creadas por los enemigos. Vuestro intelecto y acciones también tienen que ser dirigidos en la misma dirección.

Los expansionistas y resentidos enemigos han sido derrotados por la nación iraní en varios campos, y la nación de Irán ha incrementado su firmeza, poder e independencia frente a ellos. Hoy día ellos mismos confiesan esta verdad. Vosotros debéis ser los pioneros en esta valiente y prudente marcha junto al gobierno revolucionario y creyente. El mundo debe oír de todos vosotros una única palabra y observar la manifestación de la voluntad nacional en vuestras palabras y acciones.

3. La inauguración de esta Asamblea coincide con el comienzo de la cuarta década de la Revolución. En esta década, la principal preocupación de la Revolución es el progreso y la justicia. El progreso en todas las dimensiones, científicas, económicas, éticas y culturales y una justicia multidimencional en la distribución de oportunidades y los recursos materiales y espirituales. El elemento del progreso debe atraer nuestras miradas hacia las numerosas pero dispersas habilidades de la nación y enfocarnos en las capacidades de producción, la creatividad y el resplandor de las diversas capacidades en todos los campos. Y a través del elemento de justicia se debe hacer llegar las bendiciones divinas y públicas a todos aquellos privados de oportunidades y las capacidades del país. La Asamblea, que es quien se encarga de las políticas para el movimiento de la nación no debe ser negligente ni por un solo instante frente a esta responsabilidad.

4. Los representantes de la nación son gente de la misma nación. Vosotros no habéis sido enviados hacia la Asamblea desde los grandes palacios ni desde familias aristócratas, sino que habéis sido enviados desde las masas de la gente, desde las escuelas, los centros teológicos, las universidades y los centros de trabajo. Debéis resguardar esta relación y preservarla. Las actitudes aristócratas, la inclinación hacia el despilfarro y mirar hacia esta responsabilidad como una 'presa', (la codicia del poder) es una gran enfermedad de la cual a veces ni siquiera la gente noble y devota puede salvarse.  Todos debemos ser muy cuidadosos y convertir esta responsabilidad en una oportunidad para realizar acciones virtuosas y no malas acciones con consecuencias perjudiciales. En esta difícil tarea debéis humildemente pedirle ayuda a Dios misericordioso y poderoso, y cuidaros vosotros mismos.

5. El arte de escribir leyes y promulgarlas está entre los privilegios de ser representante. La ley debe ser efectiva, factible, transparente, actual y al mismo tiempo debe tener una perspectiva de largo plazo, extensa, perdurable y completamente dirigida a las necesidades públicas y los intereses generales. Tener una visión parcial, sectaria, personal o –Dios no quiera- impertinente en la elaboración de leyes, es vano y a veces hasta perjudicial. Se le debe dar preferencia a las prioridades. Se deben desarraigar las contradicciones y las repeticiones en las leyes, y se debe aprovechar más el intelecto colectivo y las opiniones de los expertos en elaboración de leyes.

6. Los dos elementos de supervisión e íntima cooperación en el trato con otras fuerzas nacionales deben ser dos elementos inseparables. La responsabilidad supervisora de la Asamblea jamás puede ser dejada de lado, no obstante no se debe considerar a la supervisión de la Asamblea como una rivalidad hacia el gobierno y ser negligente ante las necesidades, requerimientos y sus limitaciones. El Poder Ejecutivo es el principal eje del trabajo y actividades del país y el símbolo interno y externo del sistema de la Republica Islámica. Todos deben ayudarlo y cuando en el país hay un gobierno más entusiasta, con una voluntad más elevada y una inclinación más fuerte hacia los valores, esta colaboración debe multiplicarse. Por otro lado, también el gobierno debe considerar a la Asamblea como guía para actuar y acatar las leyes de la misma y no desobedecerlas. Frente a las diferencias de opinión tienen que desatarse los nudos, y los expertos de ambos lados deben abrir el camino correcto frente a ello. Ya que con el apoyo de Dios, tanto el gobierno como la Asamblea están formados de personas creyentes, revolucionarias y fieles a los valores y principios islámicos, esta fraterna colaboración, debe ser observada más que nunca, junto a un acatamiento de derechos legales de parte de ambos lados.

¡Queridos míos! El periodo de la representación es corto y vuestra responsabilidad pesada, y cualquiera de vuestras acciones, vuestros abandonos, vuestras palabras y vuestro silencio será observado y registrado en el cómputo divino. El juramento que tiene que ser recitado con intención y seriedad,  Siempre ténganlo en vuestras memorias y ustedes mismos remítanse a éste. Es de este modo que dejareis un eterno acto virtuoso en la página divina.

Culmino mis palabras con el saludo al gran profeta (La paz y bendiciones sean con él y su descendencia) y a otros profetas y a los inmaculados Imames (la paz de Dios sea sobre todos ellos, en especial sobre su excelencia el Mahdi (que nuestras almas se sacrifiquen por él) y también a los espíritus puros de los mártires y al purificado espíritu del Imam de los mártires. Y ruego a Dios éxito y su ayuda para vosotros.

Seyyed Ali Jamenei, 7 de jordad de 1387