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[Indice de Artículos]  [Aiatullah Jamenei]

… 6 / 4 / 2007

La necesidad de un “estatuto de la Unidad Islámica”

H

oy, 17 de Rabî‘ al-Auwal, correspondiente al día del feliz ani­versario del nacimiento del Gran Pro­feta del Islam (s.a.w.) y del Imam Ÿa‘far As-Sâdiq (a.s.), en un encuentro con funciona­rios del régimen, embajadores de los países islámicos en Irán y un grupo de invitados participantes de la Conferencia de la Unidad Islámica, el gran líder de la Re­volución Islámica, al tiempo que felicitaba a todos los musulmanes del mundo y a la nación de Irán por esta auspiciosa festi­vidad, se refirió a la revivificación de la identidad islámica, la innegable realidad del despertar islámico y la disposición del mundo del Is­lam para marchar hacia la gran­deza, la independen­cia y el desa­rrollo científico, y ma­nifestó:

“Hoy, la más importante ne­cesi­dad del mundo islámico y la real cura de todos los problemas de los mu­sulmanes, es la unidad y la armo­nía islámica. Sobre esta misma base, los sabios e intelec­tuales musulma­nes deben elabo­rar un estatuto de Unidad Islá­mica en su carácter de requeri­miento histórico.”

El Aiatol·lâh Jâmene’î consi­deró a los seres humanos en deuda con las bendiciones y mi­sericordia del Gran Profeta (s.a.w.), e indi­cando la necesidad que la huma­nidad tiene de sus enseñanzas en su condición de vía para la salva­ción y prepara­dora del terreno para la concre­ción de la justicia y los sublimes valores humanos en la sociedad, agregó:

“La comunidad islámica, luego de años de negligencia, actualmente tiene una nueva visión sobre la Sharî‘ah y la reli­gión del Islam. En base a esto, el mundo islá­mico, con esa pers­pectiva y nueva comprensión, y mediante el hecho de aferrarse a las ense­ñanzas religiosas y a la conducta y palabras del Noble Profeta (s.a.w.), puede disponerse a la vanguardia de la humanidad en dirección a la perfección y el esplendor.”

Él, refiriéndose a las realida­des actuales del mundo, el des­pertar islámico y la vuelta al Is­lam, consideró el hecho de vivifi­car el Sagrado Corán y el estable­cimiento de una comunidad única como parte de esas realida­des, y puntualizó:

 “Estas cuestiones que por mu­chos años fueron planteadas en­tre algunas personas en parti­cular y reformadores del mundo del Islam en la forma de valores lejos del alcance, actualmente se han convertido en consignas vi­vas entre las masas de musulma­nes, especialmente en el estrato joven e instruido. Por supuesto, el pa­pel desempeñado por el triunfo del Islam en Irán y la resistencia y sacrificios del pue­blo iraní, ha sido consi­derable­mente manifiesto y desta­cado a este respecto, así como en lo con­cerniente a insuflar el espíritu de espe­ranza en la comunidad islá­mica.”

El Aiatol·lâh Jâmene’î agregó:

“Junto al despertar islámico y el resurgir de las originales consig­nas islámicas, también el frente de la hostilidad de la arro­gancia mundial contra el Islam se ha organizado mucho más, es más serio y se ha tornado más multi­lateral, puesto que el des­pertar islámico conforma un gran peligro para los poderes del im­perialismo y el régimen de domi­nación mundial.”

Él, consideró que el hecho de plantear cuestiones como “Las Cruzadas”, las ofensas al Gran Profeta del Islam (s.a.w.) y el hecho de mostrar una imagen violenta de los musulmanes, con­forma un movimiento pla­neado y organizado para comba­tir al frente de la identidad islá­mica, y remarcó que:

“Otra de las realidades del mundo de hoy, es que en este enfrenta­miento, opuestamente a los pa­rámetros materiales y las propa­gandas de los medios de comunicación, el frente en apa­riencia poderoso de la arro­gancia ha sido vencido por el gran frente islámico.”

El líder de la Revolución Islá­mica, consideró al fracaso de los planes del frente de la arrogancia -a la cabeza de los cuales se en­cuentra EE.UU.- en Oriente Me­dio, especialmente en Palestina, Irak y El Líbano, como una ex­ponente muestra de esa realidad, y puntualizó:

“Aquéllos que dicen que se debe ser realista al analizar las dife­rentes cuestiones, deben te­ner en cuenta estas verdades y realida­des innegables.”

Él, consideró que una de las obli­gaciones de suma importan­cia para continuar el profundo mo­vimiento de la comunidad islá­mica hacia la victoria, es la unión y armonía islámica, y agregó:

“La política del frente de la arro­gancia es provocar diferen­cias y discordias regionales y re­ligiosas entre los musulmanes, y para combatir contra ello se debe for­talecer la unidad y armonía entre la comunidad islámica. Por esto mismo, este año (solar iraní) fue llamado “el año de Unidad nacio­nal y la armonía islámica.”

El Aiatol·lâh Jâmeneî consi­deró que entre los principales obstá­culos para la Unión se en­cuentra la comprensión equivo­cada, las suposiciones erróneas, los malos entendidos y la desin­formación respecto a los funda­mentos co­rrectos de las ideas mutuas. En tanto indicaba el pa­pel que deben desempeñar los Estados islámicos y los sabios del Islam en lo que se refiere a alla­nar el terreno para la unidad y la armonía islámica, recalcó:

“La elaboración de un Esta­tuto de la Unidad Islámica con el empeño de los sabios del Islam, es una nece­sidad y un requeri­miento histó­rico, de manera que si hoy no se cumple con este de­ber, las gene­raciones veni­deras nos lo repro­charán.”

El Líder de la Revolución Islá­mica, en tanto ponía énfasis en que el frente de la arrogancia en su enfrentamiento contra el frente del Islam no hace diferen­cia entre los musulmanes, ya sean shías o sunnis, agregó:

“En condiciones en que el mundo de la arrogancia se em­peña en destruir la imagen de los musul­manes y considera al des­pertar islámico entre shias y sun­nis como un peligro para sí, dis­poniéndolo como blanco de ata­que ya sea bajo el nombre de Hamas o Hizbul·lâh del Líbano, ¿acaso es razonable que los mu­sulmanes se envuelvan en dis­cordias regio­nales y religiosas, y olviden a su enemigo en co­mún?”.

Él, consideró la unidad del mundo islámico en beneficio de los pueblos musulmanes y asi­mismo en provecho de los esta­dos islámicos, y remarcó:

“Los estados islámicos deben acercarse más mutuamente, y si se apoyan en sus propios pueblos, fuerza y capacidades, serán mu­cho más fuertes que si se apo­yan en los políticos norteameri­canos.”

Finalmente, el Aiatol·lâh Jâmene’î puntualizó lo siguiente:

“El Irán Islámico ha demos­trado tener experiencia en la re­sistencia frente a los grandes po­deres, en encomendarse a Dios y en afirmarse en las propias fuer­zas y capacidades, y en los últi­mos 27 años, a pesar de todas las presiones y diferentes conspira­ciones, la fuerza y desarrollo de la nación de Irán se ha incre­mentado.”

 

Traducción del persa: Feisal Morhell