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El Mes de RamadánJutbah Sha‘banîiah:El Shaij Sadûq narró con una cadena de transmisión confiable, del Imam Ar-Ridâ (P), y éste de sus padres (P), quienes narraron de Amîr Al-Mu’minin ‘Alî (P), que dijo: “Cierto día el Enviado de Dios (BP) disertó para nosotros diciendo: “¡Oh gente! Por cierto que ha venido hacia vosotros el Mes de Dios con bendiciones, misericordia y perdón. Éste es un Mes que ante Dios es el mejor de los meses, sus días los mejores días, y sus horas las mejores de las horas. Es un Mes en el que fuisteis convocados a la invitación de Dios y en él os habéis vuelto de entre la gente que ha sido objeto de la Generosidad de Dios. Vuestra respiración en él es glorificación; vuestro sueño en él es adoración; vuestras acciones en él son aceptadas y vuestras súplicas en él, respondidas. Así pues, requerid de vuestro Señor, con correctas intenciones y con corazones puros (de pecados), que os otorgue en él el éxito de ayunar y de recitar Su Libro (el Corán). ¡Desgraciado es aquel que se ve privado del perdón de Dios en este Mes Majestuoso! Recordad, por medio de vuestra hambre y sed en este Mes, la sed y hambre del Día de la Resurrección. Dad limosna a vuestros pobres e indigentes; respetad a vuestros mayores y tened misericordia de vuestros niños; fortaleced los lazos con vuestros parientes; retened vuestras lenguas (de aquello que no se debe decir), cerrad los ojos ante aquello que no es lícito para vosotros mirar y alejad vuestros oídos de aquello que no es lícito para vosotros escuchar; y sed benevolentes con los huérfanos de la gente para que sean benevolentes con vuestros huérfanos (una vez que hayáis partido). Volveos a Él arrepentidos de vuestros pecados, y elevad hacia Él vuestras manos en súplica en los momentos de vuestras oraciones, puesto que los mismos conforman las mejores horas, en las que Dios, Majestuoso e Imponente, dirige Su mirada con misericordia a Sus siervos, les responde cada vez que le imploran reservadamente, comparece ante ellos cada vez que le invocan, y les responde afirmativamente cada vez que le suplican. ¡Oh gente! Ciertamente que vuestras almas dependen de vuestras acciones, así pues, mantenedlas indemnes requiriendo el perdón de Dios. Vuestras espaldas se encuentran cargadas de vuestros pecados, entonces, aligeradles la carga por medio de prolongar vuestras prosternaciones. Y sabed que Dios, Glorificada sea Su mención, ha jurado por Su Grandeza que no castigará a los orantes y a los que se prosternen en este Mes, y que no los atemorizará con el Fuego el Día que comparezca la gente ante el Señor del Universo. ¡Oh gente! Quien de vosotros dé de desayunar a un ayunante creyente en este Mes, por ello tendrá ante Dios la recompensa de liberar a un esclavo y el perdón de los pecados que haya cometido”. Luego, algunos de los Compañeros dijeron: “¡Oh Enviado de Dios! No todos podemos hacer ello”. El Profeta (BP) respondió: “Alejad de vosotros el Fuego aunque fuera por medio de (dar al ayunante) la mitad de un dátil, o un sorbo de agua, que por cierto que Dios otorgará esta recompensa a aquel que hiciera ello, si es que no pudiera (ofrecer) más. ¡Oh gente! Todo aquel que mejore su carácter en este Mes, tendrá la venia sobre el Sirât (el Puente hacia el Paraíso) el Día en que los pies tropiecen. Quien en este Mes aligere las tareas de su siervo o sierva, Dios le aligerará en el Día de la Resurrección su cómputo; y quien contenga su mal, Dios Altísimo contendrá de él Su Ira el Día de Su encuentro. Quien honre en este Mes a un huérfano, Dios le honrará el Día de Su encuentro. Quien en este Mes fortalezca los vínculos con los parientes, Dios fortalecerá Sus vínculos con él, con misericordia, el Día de Su encuentro; y todo aquel que en este Mes corte sus vínculos de parentesco, Dios cortará Su Misericordia de él el Día de la Resurrección. Todo aquel que realice un rezo meritorio en este Mes, Dios escribirá para él la exención del Fuego, y todo aquel que realice un rezo obligatorio en este Mes, Dios le otorgará la recompensa de 70 oraciones obligatorias realizadas en otros meses. Todo aquel que en este mes me dirija muchas bendiciones (salawât), Dios hará que pese la balanza de sus (buenas) acciones el Día en que se encontrarán livianas las balanzas de las acciones. Y aquel que recite una sola aleya del Corán en este Mes, tendrá la recompensa de alguien que haya leído todo el Corán en otros meses. ¡Oh gente! Por cierto que durante este Mes las puertas del Paraíso están abiertas, requerid pues a vuestro Señor que no las cierre ante vosotros. Y en este Mes las puertas del Infierno se encuentran cerradas, entonces, requerid a vuestro Señor que no las abra ante vosotros; y los satanaces en este Mes se encuentran encadenados, entonces pues, rogad a Dios que no los haga dominar sobre vosotros…”
Importancia y mérito del ayuno:El Mes de Ramadán es el Mes de Al·lah, Señor de los Mundos, y es el más Noble de los meses. Un Mes en el que se abren las puertas del Cielo, las de los Paraísos, y las de la Misericordia, y en el que se cierran las puertas del Infierno. En este Mes hay una noche en la cual la adoración a Dios es mejor que adorarle en mil meses. Entonces pues, pon atención a tu alma en él, y observa cómo pasas en él tu noche y día, y cómo preservas tus órganos y miembros de la desobediencia a tu Señor. ¡Pobre de ti! Que seas en tu noche de entre los durmientes, y en tu día de entre los negligentes del recuerdo de tu Señor, puesto que (encontramos) en el Hadîz, que Al·lah -Majestuoso e Imponente- libera al final de cada uno de los días del Mes de Ramadán, al momento del Iftâr, a miles y miles de personas del Fuego. Y, cuando es la noche o el día del Viernes, Al·lah libera del Fuego, en cada hora, miles y miles de personas a quienes les correspondía el castigo, y libera en la última noche y día del Mes, en la medida de los que liberó en todo el Mes. Así pues, ¡pobre de ti, oh querido! que finalice el Mes de Ramadán y permanezca aun en ti algún pecado. Y ¡pobre de ti! que te vuelvas de entre los pecadores que son privados del pedido de perdón y la súplica. Así, se narró del Imam As-Sâdiq –que la paz sea con él- que: “Quien no es perdonado en el Mes de Ramadán no es perdonado hasta el año siguiente, a menos que se haga presente en (la planicie de) ‘Arafah (en la peregrinación)”. Preserva tu persona de aquello que Al·lah prohibió y de desayunar con algo ilícito para ti. Y actúa según lo que aconsejó nuestro señor As-Sâdiq –que las bendiciones y paz de Al·lah sean sobre él- al decir: “Cuando estés ayunando, entonces que ayunen tus oídos, tu vista, tu cabello, tu piel y todos tus miembros, o sea, (que ayunen o se abstengan) de las cosas prohibidas, e incluso también de las cosas desaconsejables (o makrûh)”. Y dijo –la paz sea con él-: “Que tu día de ayuno no sea igual que el día en que no ayunas”. Y dijo (P): “Ciertamente que el ayuno no es (abstenerse) solamente de la comida y la bebida, entonces pues, cuando ayunéis, proteged vuestras lenguas de la mentira, y bajad vuestras miradas ante aquello que Al·lah prohibió. No disputéis entre vosotros, no os envidiéis, no hagáis maledicencia unos de otros, no riñáis, no juréis (en falso, ni tampoco verdaderamente), no os agraviéis, no os insultéis, no os oprimáis, no os injuriéis, no os fastidiéis entre vosotros, y no seáis negligentes del recuerdo de Al·lah, ni del Salât. Imponeos el silencio, la paciencia y la veracidad, y apartaos de la gente del mal. Absteneos de las palabras falsas y de la mentira, de calumniar, de ser hostiles, de suponer mal, de la maledicencia y de la calumnia. Y consideraos prontos a partir hacia la Otra Vida, de entre los que esperan (para vuestros días) la manifestación del Qâ’im (P) de la familia de Muhammad –las bendiciones y la paz sean con él y su purificada descendencia-, y de entre los que esperan lo que Al·lah os ha prometido, hallándoos aprovisionados para encontrar a Al·lah. Y debéis comportaros con la calma, solemnidad, humildad, sumisión y mansedumbre de los siervos temerosos de su amo, mientras os encontráis temerosos (del castigo de Al·lah) y esperanzados (de Su misericordia). ¡Oh tú, ayunante! Que tu corazón se haya purificado de los defectos, que tu pensamiento se haya depurado de lo pérfido, y que tu cuerpo se haya limpiado de las suciedades. Que tú te hayas desentendido por Al·lah de otro que Él; que Le hayas tornado sincero tu reconocimiento de la potestad divina (wilâiah); que hayas sofocado aquello que Al·lah te prohibió, tanto en privado como públicamente, y que hayas temido a Al·lah como debe ser temido tanto en tu privacidad como al encontrarte en público. Que hayas otorgado tu alma a Dios en los días de tu ayuno; que hayas vaciado tu corazón para dejarlo en exclusiva para Él, y para Él hayas erigido tu alma en aquello que te ordenó y hacia lo cual te exhortó. Si es que hiciste todo eso, entonces habrás ayunado para Dios en la real concepción del ayuno, llevando a cabo por Él lo que te ordenó; y todo aquello que te falte de lo que te expliqué, entonces en esa misma medida habrá disminuido (la valía) de tu ayuno. Ciertamente que mi padre (la paz sea con él) dijo: “El Mensajero de Dios –las bendiciones y la paz sean sobre él y su purificada familia- escuchó a una mujer insultar a su esclava, en tanto que estaba ayunando. Entonces el Enviado de Dios (BP) pidió comida y le dijo (a la mujer): “¡Come!”. A lo que ella dijo: “¡Yo estoy ayunando, oh Mensajero de Dios (BP)!”. Entonces dijo (BP): “¿Cómo es que estás ayunando siendo que has insultado a tu esclava? Por cierto que el ayuno no es (abstenerse) de la comida y la bebida, sino que Allah dispuso ello como un velo para otros asuntos fuera de esas dos cosas, de entre las inmoralidades de la acción y la palabra. ¡Qué pocos ayunantes y qué tanta es el hambre!”. Y dijo Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî (P): “¡Cuánto ayunante hay que no obtiene de su ayuno más que sed (y hambre), y cuántos que se erigen (en oración) y que no obtienen de ello excepto cansancio. ¡Bien por el sueño de los listos! (que es mejor que la vigilia y adoración de los necios) y por el desayuno de los mismos! (que es mejor que el ayuno de los necios)”. Se transmitió de Ÿâbir ibn Iazîd, de Al-Bâqir (P), quien dijo: “Dijo el Mensajero de Dios (BP) a Ÿâbir ibn ‘Abdil·lah: “¡Oh Ÿâbir! Éste es el Mes de Ramadán. Quien ayune en su día, se ponga de pie (en adoración) parte de su noche, preserve su estómago y partes pudendas, y resguarde su lengua, por cierto que habrá salido de los pecados, tal como sale del mes”. Dijo Ÿâbir: “¡Oh Mensajero de Dios (BP)! ¡Qué hermoso hadîz!”. Y dijo el Enviado de Dios (BP): “¡Pero qué difíciles condiciones!”.
Lectura del Sagrado Corán: Debes saber que la mejor de las acciones en las noches y días del mes de Ramadán es la recitación del Sagrado Corán, por lo que es adecuado recitarlo lo más posible en este Mes, que es el mes en que fue descendido el Corán. Es narrado en los hadices que cada cosa tiene su primavera y que la primavera del Corán es el Mes de Ramadán. Es meritorio en este Mes completar la lectura del Corán aunque sea una vez. E1 Sagrado Corán se reveló en Lailat-ul Qadr, la Noche del Designio. “Corán” significa “la gran recitación”, “la lectura por excelencia”, “el compendio o síntesis”, fuera del cual el resto de las lecturas pueden ser complementarias o vanas, pero nunca verdaderas lecturas. El Corán dice de sí mismo que «guía hacia lo que es más recto» (17: 9). Además, «en él hay ejemplos de todas las cosas» (17: 89), es decir que contiene todos los conocimientos y los elementos necesarios para que el hombre pueda vivir adecuadamente. Así, una de las tareas más importantes en este Mes es la lectura del Sagrado Corán. El Ayuno consiste en no consumir absolutamente nada desde el alba hasta el ocaso y en dar el Zakât (contribución obligatoria) al finalizar el Mes de Ramadán. Pero el acto intermedio entre estas dos ofrendas es la recitación y estudio del Corán, así como lo realizaban durante todo el Mes el Profeta (BP) y los Imames (P). En resumen, el ayuno islámico es una práctica indudablemente extraordinaria por todos los beneficios que depara al hombre en los diversos aspectos de su vida. No en vano el Profeta (BP) expresó: “¡Oh gente! Por cierto que ha venido hacia vosotros el Mes de Dios con bendiciones, misericordia y perdón. Éste es un Mes que ante Dios es el mejor de los meses, sus días los mejores días, y sus horas las mejores de las horas.”
Objetivos: El Mes del Ramadán debe servir para purificarnos tanto física como mental y espiritualmente. Durante su transcurso estaremos buscando la verdad en nosotros mismos, la Luz de Al·lah, separándonos de nuestros actos automáticos y de nuestros hábitos o impulsos. Lo más querido por Dios de su siervo es el amor que éste le profese. Y en el Mes de Ramadán lo que más ama es el esfuerzo de purificación de su cuerpo y alma, la superación de los estados negativos, inferiores y malignos del ser humano. La purificación de los estados malignos del alma nos permite superar los vicios, como olvidar a Al·lah -que es la principal falta que podemos cometer-, la soberbia, la codicia, la avaricia, la envidia, la rebeldía a Dios, los malos pensamientos, la ambición desmedida, los deseos inmoderados, el odio, la violencia etc.. Todos estos vicios son enfrentados durante el ayuno para ser vencidos.
Actos preferibles: El ayuno del Mes de Ramadán es obligatorio para el musulmán. Tal obligación se encuentra sujeta a una serie de normas, y si bien atenerse o restringirse a la cumplimentación de dichas normas nos libra de caer en la desobediencia, el ayuno que conforma el alimento del espíritu es aquel que es aceptado por el Misericordioso, y para facilitar que se produzca esa aceptación existen numerosos actos preferibles, algunos de los cuales se mencionan a continuación:
1. Tener la intención de ayunar, tomar conciencia, adquirir conocimiento y saber el significado del Sagrado Mes del Ramadán. 2. No proferir malas palabras o insultos. 3. Al-Iftâr (es decir, desayunar), y es preferible retrasar el Iftâr hasta después de la oración del ‘ishâ’, a menos que lo haya invadido la debilidad o hubiera gente esperándolo (para comer). 4. Romper el ayuno con algo halâl o lícito, cuya procedencia esté libre de dudas, especialmente con dátil para que incremente así la recompensa de su salât cuatrocientas veces. Y es bueno realizar también el iftâr ya sea con dátil maduro y seco (tamr), o dátiles maduros frescos (rutab), o algo dulce, y con agua caliente. 5. Dar limosna (sadaqah) en el momento del Iftâr, y que dé de desayunar a los ayunantes, aunque sea con una cantidad de dátiles o con un sorbo de agua. Y se transmitió del Profeta –las bendiciones y la paz sean con él y con su purificada familia-: “Por cierto que quien dé de desayunar a un ayunante, obtendrá la misma recompensa del ayunante, sin que (por ello) merme nada de su recompensa, y obtendrá la misma recompensa de lo que haya hecho de bien, por la fuerza de dicha comida”. Y transmitió el Aiatul·lah Al-‘Al·lâmah Al-Hil·lî en la Risâlah As-Sa‘dîiah, que el Imam As-Sâdiq (P) dijo: “Por cierto que cada vez que un creyente dé de comer a un creyente (aunque más no sea) un bocado en el Mes de Ramadán, Al·lah escribirá para él la recompensa de quien libera a 30 esclavos creyentes y tendrá ante Al·lah Ta’âla la respuesta a una súplica”. 6. Comer a la madrugada, antes del alba, preferiblemente algo dulce y realizar las súplicas correspondientes acompañadas con la lectura del Sagrado Corán. 7. Recitar la Sûra Al-Qadr (Nº 97) en el momento del Iftâr. 8. Fue transmitido el hecho de recitar cada noche la Sura Al-Qadr mil veces. 9. Recitar la Sûra Hâ mîm Ad-Dujjân (Nº 44), cada noche cien veces si es que le resulta posible. 10. Recitar mucho el Generoso Corán y al hacerlo dedicárselo al espíritu de uno de los Catorce Infalibles, así su recompensa se duplicará. 11. Decir siempre el “Salawât” (las bendiciones al Profeta), astagfirul·lah (“Pido perdón a Dios”) y la ilaha il·la allah (“No hay divinidad más que Dios”).
12. Recitar luego de cada oración las dos siguientes suplicas:
اَللّـهُمَّ اَدْخِلْ عَلى اَهْلِ الْقُبُورِ السُّرُورَ اَللّـهُمَّ اَغْنِ كُلَّ فَقير، اَللّـهُمَّ اَشْبِعْ كُلَّ جائِع، اَللّـهُمَّ اكْسُ كُلَّ عُرْيان، اَللّـهُمَّ اقْضِ دَيْنَ كُلِّ مَدين، اَللّـهُمَّ فَرِّجْ عَنْ كُلِّ مَكْرُوب، اَللّـهُمَّ رُدَّ كُلَّ غَريب، اَللّـهُمَّ فُكَّ كُلَّ اَسير، اَللّـهُمَّ اَصْلِحْ كُلَّ فاسِد مِنْ اُمُورِ الْمُسْلِمينَ، اَللّـهُمَّ اشْفِ كُلَّ مَريض، اللّهُمَّ سُدَّ فَقْرَنا بِغِناكَ، اَللّـهُمَّ غَيِّر سُوءَ حالِنا بِحُسْنِ حالِكَ، اَللّـهُمَّ اقْضِ عَنَّا الدَّيْنَ وَاَغْنِنا مِنَ الْفَقْرِ، اِنَّكَ عَلى كُلِّ شَيء قَديرٌ . Al·lahumma adjil ‘ala ahlil qubûris surûr · al·lahumma agni kul·la faqîrin · al·lahumma ashbi‘ kul·la ÿâ’i‘in · al·lahumma aksu kul·la ‘uriânin · al·lahumma-qdi daina kul·li madinin · al·lahumma farriÿ ‘an kul·li makrûbin · al·lahumma rudda kul·la garîbin · al·lahumma fukka kul·la asîrin · al·lahumma aslih kul·la fâsidin min umûril muslimîn · al·lahumma-shfi kul·la marîdin · al·lahumma sudda faqranâ biginâka · al·lahumma gaiir sû’a hâlinâ bihusni hâlika · al·lahumma-qdi ‘anna-d-daina ua agnina mina-l-faqri · innaka ‘ala kul·li shai’in qadîr. ¡Oh Dios! ¡Otorga alegría a los habitantes de las tumbas! ¡Oh Dios! ¡Enriquece a todo pobre! ¡Oh Dios! ¡Sacia a todo hambriento! ¡Oh Dios! ¡Viste a todos los desnudos! ¡Oh Dios! ¡Salda la deuda de todo deudor! ¡Oh Dios! ¡Consuela a todos los entristecidos! ¡Oh Dios! ¡Retorna a todo extraviado (a su patria)! ¡Oh Dios! ¡Libera a todo prisionero! ¡Oh Dios! ¡Soluciona todos los problemas de los musulmanes! ¡Oh Dios! ¡Da curación a todos los enfermos! ¡Oh Dios! ¡Pon fin a nuestra pobreza en Tu opulencia! ¡Oh Dios! ¡Cambia nuestro mal estado en Tu buen estado! ¡Oh Dios! ¡Paga nuestras deudas y sálvanos de la pobreza! ¡Ciertamente Tú eres, sobre todas las cosas, Omnipotente!
يا عَلِيُّ يا عَظيمُ، يا غَفُورُ يا رَحيمُ، اَنْتَ الرَّبُّ الْعَظيمُ الَّذي لَيْسَ كَمِثْلِهِ شَيءٌ وَهُوَ السَّميعُ الْبَصيرُ، وَهذا شَهْرٌ عَظَّمْتَهُ وَكَرَّمْتَهْ، وَشَرَّفْتَهُ وَفَضَّلْتَهُ عَلَى الشُّهُورِ، وَهُوَ الشَّهْرُ الَّذي فَرَضْتَ صِيامَهُ عَلَيَّ، وَهُوَ شَهْرُ رَمَضانَ، الَّذي اَنْزَلْتَ فيهِ الْقُرْآنَ، هُدىً لِلنّاسِ وَبَيِّنات مِنَ الْهُدى وَالْفُرْقانَ، وَجَعَلْتَ فيهِ لَيْلَةَ الْقَدْرِ، وَجَعَلْتَها خَيْراً مِنْ اَلْفِ شَهْر، فَيا ذَا الْمَنِّ وَلا يُمَنُّ عَلَيْكَ، مُنَّ عَلَيَّ بِفَكاكِ رَقَبَتي مِنَ النّارِ فيمَنْ تَمُنُّ عَلَيْهِ، وَاَدْخِلْنِى الْجَنَّةَ بِرَحْمَتِكَ يا اَرْحَمَ الرّاحِمينَ . Iâ ‘alîiu iâ ‘adzîm · iâ gafûru iâ rahîm · anta rabbu-l ‘adzîm · al·ladhî laisa kamizlihi shai’ · ua hua-s-samî‘ul basîr · ua hâdha shahrun ‘adzdzamtahu ua karramtahu ua sharraftahu ua faddaltahu ‘alash-shuhûr · ua huash-shahrul ladhî faradta siâmahu ‘alaii · Ua hua shahru ramadâna-l-ladhî anzalta fîhi-l-qur’ân · hudan lin-nâsi ua baiinâtin mina-l-hudâ ua-l-furqân · ua ÿa‘alta fîhi lailata-l-qadr · ua ÿa‘altahâ jairan min alfi shahr · Faiâ dhal manni ua la iumannu ‘alaika munna ‘alaiia bifakâki raqabatî mina-n-nâr · fîman tamunnu ‘alaihi ua adjilni-l-ÿannah · birahmatika iâ arhamar râhimîn. ¡Oh Altísimo! ¡Oh Ingente! ¡Oh Perdonador! ¡Oh Misericordiosísimo! ¡Tú eres el Señor Majestuoso, el que no tiene nada semejante! ¡Él es el Oyentísimo, Videntísimo! Este es un mes que engrandeciste, honraste, ennobleciste y preferiste a otros meses. Este es un mes que me preceptuaste ayunar. Este es el mes de Ramadán en el que revelaste el Corán, como Guía para la humanidad y las evidencias de la Guía y el discernimiento. Estableciste en él la Noche del Decreto y estableciste que esa noche sea mejor que mil meses. ¡Poseedor de los Dones, al que nadie puede dotar de nada! ¡Dóname mi liberación del Fuego, entre aquellos que liberas! ¡Introdúceme en el Paraíso, por Tu Misericordia, el más Misericordioso de los Misericordiosísimos!
Antes de desayunar: Que suplique en el momento del Iftâr, con las súplicas específicas del Iftâr transmitidas, entre ellas, que diga: اَللّـهُمَّ لَكَ صُمْتُ، وَعَلى رِزْقِكَ اَفْطَرْتُ، وَعَلَيْكَ تَوَكَّلْتُ، Al·lahumma laka sumtu ua ‘ala rizqika aftartu ua ‘alaika tauakkaltu ¡Dios mío! Por Ti he ayunado, y mediante Tu sustento he desayunado, y a Ti me encomiendo. para que Al·lah le conceda la recompensa de todo aquel que haya ayunado ese día. Y que diga la súplica que fue transmitida por el Seîied y Al-Kaf’amî, en la cual hay mucha virtud, y que dice: اَللّـهُمَّ رَبَّ النّورِ الْعَظيم Al·lahumma rabban-nûr al-‘adzîm ¡Dios mío! ¡Majestuoso Señor de la Luz! Y fue narrado que cuando Amîr Al-Mu’minîn ‘Alî (P) se disponía a desayunar, decía: بِسْمِ اللهِ اَللّـهُمَّ لَكَ صُمْنا وَعَلى رِزْقِكَ اَفْطَرْنا فَتَقَبَّلْ مِنّا اِنَّكَ اَنْتَ السَّميعُ الْعَليمُ Bismil·lah Al·lahumma laka sumnâ ua ‘ala rizqika aftarna fataqabbal minna innaka anta-s samî‘-ul ‘alîm En el Nombre de Dios. ¡Dios mío! Por Ti hemos ayunado, y mediante Tu sustento hemos desayunado, así pues, acepta (ello) de nosotros. Ciertamente que Tú eres el Oyente, el Sabio. Es preferible que en el momento de tomar el primer bocado el ayunante diga: بِسْمِ اللهِ الرَّحْمـنِ الرّحَيـمِ، يا واسِعَ الْمَغْفِرَةُ اِغْفِرْ لي، Bismil·lahi-r Rahmâni-r Rahîm. Iâ Wâsi‘âl Magfirah Igfir lî. En el Nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso. ¡Oh Vasto en el Perdón! ¡Perdóname! para que Al·lah lo perdone. Y fue narrado que al final de cada día de los días del Mes de Ramadán, Dios libera a miles y miles de personas (del Fuego del Infierno). Pide pues a Dios Altísimo que te disponga entre ellos.
Para las noches: 1. Transmitió el Seîied que: Quien diga la siguiente súplica en cada una de las noches del Mes de Ramadán, Al·lah le perdonará los pecados que hubiere cometido en cuarenta años: اَللّـهُمَّ رَبَّ شَهْرِ رَمَضانَ الَّذي اَنْزَلْتَ فيهِ الْقُرْآنَ، وَافْتَرَضْتَ على عِبادِكَ فيهِ الصِّيامَ، صَلِّ عَلى مُحَمَّد وَآلِ مُحَمَّد، وَارْزُقْني حَجَّ بَيْتِكَ الْحَرامِ في عامي هذا وَفي كُلِّ عام، وَاغْفِرْ لي تِلْكَ الذُّنُوبَ الْعِظامَ، فَاِنَّهُ لا يَغْفِرُها غَيْرُكَ يا رَحْمنُ يا عَلاّمُ . Al·lahumma rabba shahri ramadân al·ladhî anzalta fîhil Qur’ân, uaftaradta ‘ala ‘ibâdika fîhi-s siâm, sal·li ‘alâ Muhammadin ua âli Muhammad, uarzuqnî haÿÿa baitikal harâm fî ‘âmî hadha ua fî kul·li ‘âm, uagfir lî tilka-dh dhunûbal ‘idzâm, fa innahu lâ iagfiruha gairuka iâ rahmânu iâ ‘al·lâm. ¡Dios mío! Señor del Mes de Ramadán, en el que hiciste descender el Corán, y en el que preceptuaste para Tus siervos el ayuno. Bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad, y agráciame con la Peregrinación a Tu Casa Inviolable, en este año y en cada año. Y perdóname aquellos grandes pecados, que por cierto que no los perdona nadie excepto Tú. ¡Oh Misericordioso! ¡Oh Sapientísimo!
2. Leer la siguiente súplica: اَعُوذُ بِجَلالِ وَجْهِكَ الْكَريمِ اَنْ يَنْقَضِيَ عَنّي شَهْرُ رَمَضانَ، اَوْ يَطْلُعَ الْفَجْرُ مِنْ لَيْلَتي هذِهِ، وَلَكَ قِبَلي تَبِعَةٌ اَوْ ذَنْبٌ تُعَذِّبُني عَلَيْهِ . A‘ûdhu biÿalâli uaÿhika-l-karîm an ianqadîa ‘annî shahru ramadân au iatlu‘a-l-faÿru min lailatî hâdhihi ua laka qibalî tabi‘atun au dhanbun tu‘adhdhibunî ‘alaihi
Me refugio en la Majestuosidad de Tu Generosa Faz de que culmine para mí el Mes de Ramadán o que pase esta noche y amanezca, y permanezca en mí un acto censurable o un pecado por lo cual me castigues.
3. Durante las noches del mes del Ramadán es preferible realizar una oración compuesta de dos ciclos en cada uno de los cuales se lee una vez la Sûra Al-Fatihah -La Apertura (1)-, y tres veces la Sûra Al-Ijlâs -el Monoteísmo (112)-. Al finalizar la oración leer la siguiente súplica:
سُبْحانَ مَنْ هُوَ حَفيظٌ لا يَغْفُل، سُبحانَ مَنْ هُوَ رَحيمٌ لا يَعْجَلُ، سُبْحانَ مَنْ هُوَ قا ئِمٌ لا يَسْهُو، سُبْحانَ مَنْ هُوَ دائِمٌ لا يَلْهُو Subhâna man hua hâfîdzun lâ iagful subhâna man hua rahîmun lâ ia‘ÿal subhâna man hua qâ’imun lâ ias·hû subhâna man hua dâ’imun lâ ialhû
¡Glorificado sea quien constantemente protege (Su creación) sin descanso! ¡Glorificado sea Quien es Misericordioso en la medida justa! ¡Glorificado sea quien siempre está y nunca olvida (a Su creación)! ¡Glorificado sea quien es eterno y no actúa en vano!
Luego decir siete veces: سُبْحانَ اللهِ وَالْحَمْدُ للهِ وَلا اِلـهَ اِلاَّ اللهُ وَاللهُ اَكْبَرُ Subhâna-l·lâh · ua-l-hamdu lil·lâh · ua lâ ilâha il·lal·lâh · ual·lâhu akbar ¡Glorificado sea Dios! ¡Alabado sea Dios! No hay divinidad sino Dios! ¡Dios es el más Grande! Una vez: سُبْحانَكَ سُبْحانَكَ سُبْحانَكَ، يا عَظيمُ اغْفِرْ لِيَ الذَّنْبَ الْعَظيمَ Subhânaka, subhânaka, subhânaka iâ ‘adzîm igfir lî adh-dhanbal ‘adzîm ¡Glorificado seas, glorificado seas, glorificado seas! ¡Oh Majestuoso!, perdona mis grandes pecados.
Al terminar, decir diez Salawât (bendiciones al profeta). Se dice que quien realice estas súplicas le serán perdonados setenta mil pecados.
Súplica para las madrugadas: يا مَفْزَعي عِنْدَ كُرْبَتي، وَيا غَوْثي عِنْدَ شِدَّتي اِلَيْكَ فَزِعْتُ، وَبِكَ اسْتَغَثْتُ، وَبِكَ لُذْتُ لا اَلُوذُ بِسِواكَ وَلا اَطْلُبُ الْفَرَجَ إلاّ مِنْكَ، فَاَغِثْني وَفَرِّجْ عَنّي، يا مَنْ يَقْبَلُ الْيَسيرَ، وَيَعْفُو عَنِ الْكَثيرِ، اِقْبَلْ مِنِّي الْيَسيرَ وَاعْفُ عَنِّي الْكَثيرَ، اِنَّكَ اَنْتَ الْغَفُورُ الرَّحيمُ، اَللّـهُمَّ اِنّي اَسْاَلُكَ ايماناً تُباشِرُبِهِ قَلْبي، وَيَقيناً حَتّى اَعْلَمَ اَنَّهُ لَنْ يُصيَبني إلاّ ما كَتَبْتَ لي، وَرَضِّني مِنَ الْعَيْشِ بِما قَسَمْتَ لي يا اَرْحَمَ الرّاحِمينَ، يا عُدَّتي في كُرْبَتي، وَيا صاحِبي في شِدَّتي، وَيا وَليّي في نِعْمَتي، وَيا غايَتي في رَغْبَتي، اَنْتَ السّاتِرُ عَوْرَتي، وَالاْمِنُ رَوْعَتي، وَالْمُقيلُ عَثْرَتي، فَاغْفِرْ لي خَطيئَتي يا اَرْحَمَ الرّاحِمينَ . Iâ mafza‘i ‘inda kurbatî ua iâ gauzî ‘inda shiddatî ilaika fazi‘tu ua bika-stagaztu ua bika ludhtu lâ alûdhu bisiuâka ua lâ atlubu-l-faraÿa il·la minka fa agiznî ua farriÿ ‘annî iâ man iaqbalu-l-iasîra ua ia‘fû ‘anil kazîr iqbal minnî-l-iasîra ua‘fû ‘annî-l-kazîr innaka anta-l-gafûru-r-rahîm. Al·lahumma innî as’aluka imânan tubâshiru bihî qalbî ua iaqînan hatta a‘lama annahu lan iusîbanî il·la mâ katabta lî ua raddinî mina-l-‘aishi bimâ qasamta lî iâ arhama-r-râhimîn iâ ‘uddatî fî qurbatî ua iâ sâhibî fî shiddatî ua iâ ualî fî ni‘matî ua iâ gâiati fî ragbatî anta-s-sâtiru ‘auratî ual aminu rau‘atî ual muqîlu ‘azratî fagfir lî jatî’atî iâ arhama-r-râhimîn ¡Oh mi refugio durante las aflicciones, mi amparo en las tribulaciones! En Ti me refugio, pues Tú eres mi auxiliador. Vine hacia Ti y a ningún otro puedo pedirle la solución de mis problemas, excepto a Ti. Por lo tanto, ayúdame y desata el nudo de mi corazón. ¡Oh quien aceptas la poca entrega, y en cambio, perdonas muchos pecados! Acepta mis pocas acciones y perdona mis muchos pecados. Ciertamente, Tú eres el Indulgente, el Misericordioso. ¡Oh Al·lah!, concédeme una fe firme que permanezca en mi corazón, y certeza para comprender que nada sucede sin que me lo hayas predestinado. Haz que me sienta satisfecho con Tus mercedes. ¡Oh el más Misericordioso de los misericordiosos! ¡Oh la Fuente de mi fuerza cuando estoy triste! ¡Oh Compañero de mis aflicciones!, ¡Oh el que me da y cuida de mis bendiciones! ¡Oh el Objetivo de mis ilusiones! Tú eres quien oculta mis defectos, Quien me da seguridad cuando me invade el miedo y Quien absuelve mis caídas. Así pues ¡perdona mis faltas! ¡Oh el más Misericordioso de los misericordiosos!
Los actos preferibles en la Noche del Decreto: Las noches del 19, 21 y 23: Según numerosas narraciones una de ellas sería la Noche del Decreto. Esta es una noche única en todo el año, ninguna otra tiene tal bendición ni mérito. La adoración en ésta supera a la adoración de mil meses. En esta noche se decreta el destino del ser humano para el año venidero, descienden los ángeles y “el Espíritu” (que es el más majestuoso de los ángeles), con la anuencia de Dios y visitan al “Imam de la Época” (Imam Mahdi -P-) y le presentan lo decretado para los seres humanos. Las prácticas de estas noches se dividen en dos partes, una común a las tres noches y la otra específica a cada una de las mismas.
Prácticas comunes a las noches del Qadr: 1) Hacer el Baño Completo (Gusl). El mejor momento es en el ocaso, en el momento que se pone el sol (gurûb), para cuando luego de unos minutos se produzca el tiempo del magrib poder realizar las oraciones obligatorias después del baño. 2) Realizar dos ciclos de oración, luego de la Sura Al-Hamd (1), decir siete veces la Sura Al-Ijlâs y luego de terminar decir setenta veces: اَسْتَغْفِرُ اللهَ واَتُوبُ اِلَيْهِ Astagfir-ul·lâha rabbî ua atûbu ilaih Pido perdón a Dios y a Él me vuelvo arrepentido. Dijo el Enviado de Dios (BP): “La persona que realice esta oración, no se retirará de su lugar sin ser perdonado, así como también sus padres”. 3) Es preferible en esta noche recordar a Dios y prepararse espiritualmente a través de las súplicas, como por ejemplo la súplica de Yushan Kabîr (La Gran Armadura). En caso de no poder terminarla, se puede leer una parte en cada una de las tres noches hasta completarla. La súplica Yushan Kabir se halla en Mafâtîh-ul Ÿinân. Según relata el Imam Zain Al- ‘Abidîn (P), es una súplica que el Arcángel Gabriel trajo para el Profeta (BP) en una de las batallas. En el momento en que el Profeta se había colocado una armadura cuyo peso le incomodaba, Gabriel le transmitió: “¡Oh Muhammad, Tu Señor te envía Sus saludos y te pide que te quites esta armadura y recites la siguiente súplica que es la salvación para ti y tu comunidad”. El dicho sigue con muchos más méritos para quien realice esta súplica, pero expondremos sólo algunos de ellos: . Quien la escribiera sobre su mortaja, Dios, Altísimo, por respeto a esa súplica, no lo castiga. . Quien la recitara al comienzo del Mes de Ramadán con sincera devoción, Dios le brindará la bendición de la Noche del Qadr y creará para él setenta mil ángeles que glorifican y adoran a Dios, mientras que la recompensa de sus actos se computan para aquél que recitó la súplica. . Quien la recitara tres veces durante el Mes de Ramadán, Dios, Altísimo, hará prohibido su cuerpo para el fuego y su morada será el Paraíso. Además, Dios pondrá dos ángeles para él que lo protegerán de los pecados y estará bajo la protección de Dios mientras viva. El Imam Zain Al- ‘Abidîn (P) termina el dicho de la siguiente forma: “Mi padre, el Imam ‘Alî (P) me ordenó memorizar esta súplica y escribirla sobre la mortaja, y enseñó y estimuló a mi familia a que la recitaran. En ella figuran mil Nombres de Dios y entre esos Nombres se encuentra el más elevado (Ism-ul A’dzam). 4) Disponer el Sagrado Corán sobre la cabeza. Se interpreta que el Corán es el intermediario entre el siervo y su Señor, y como promesa ante Dios de practicarlo. La misma se desarrolla de la siguiente manera: Se debe abrir el Corán frente a uno mismo y decir:
اَللّـهُمَّ اِنّي اَسْاَلُكَ بِكِتابِكَ المُنْزَل وَما فيهِ وَفيهِ اسْمُكَ الاَكْبَرُ وَاَسْماؤُكَ الْحُسْنى، وَما يُخافُ وَيُرْجى اَنْ تَجْعَلَني مِنْ عُتَقائِكَ مِنَ النّارِ Al·lahumma innî as’aluka bi kitâbikal munzal ua mâ fîhi ua fîhi-smukal akbar ua asmâ’ukal husnâ ua mâ iujâfu ua iurÿâ an taÿa’alanî min ‘utaqâ’ika minan nâr ¡Dios nuestro! Ciertamente te pido por Tu libro descendido y lo que hay en él y Tu Gran Nombre que está en él y Tus bellos Nombres, y por todo lo que se teme y se espera, que me cuentes entre los que están libres del fuego. Luego pedir lo que desee a Dios y colocar el Corán sobre la cabeza y decir: اَللّـهُمَّ بِحَقِّ هذَا الْقُرْآنِ، وَبِحَقِّ مَنْ اَرْسَلْتَهُ بِهِ، وَبِحَقِّ كُلِّ مُؤْمِن مَدَحْتَهُ فيهِ، وَبِحَقِّكَ عَلَيْهِمْ، فَلا اَحَدَ اَعْرَفُ بِحَقِّكَ مِنْكَ Al·lahummâ bihaqqi hâdhal qur’ân ua bihaqqi man arsaltahu bih ua bihaqqi kul·li mu’minin madahtahu fîh ua bihaqqiqa ‘alaihim falâ ahada a’rafu bihaqqika mink ¡Dios Nuestro! Por este Corán y por aquél a quien se lo has revelado, y por cada creyente que Tú elogias en él, y por Tu derecho sobre ellos, que ciertamente nadie mejor que Tú conoce Tu derecho. Luego repetir cada una de estas frases diez veces: بِكَ يااَللهُ bika iâ al·lah Por Ti ¡Oh Dios!
بِمُحَمَّد bi muhammad Por Muhammad (BP)
بِعَليٍّ bi ‘alî Por ‘Alî (P)
بِفاطِمَةَ bi fâtimah Por Fátima (P)
بِالْحَسَنِ bil hasan Por Hasan (P)
بِالْحُسَيْنِ bil husain Por Husain (P)
بِعَلِي بْنِ الْحُسَيْنِ bi ‘alîi bnil husain Por ‘Alî ibn Husain (P)
بُمَحَمَّدِ بْنِ عَلِيٍّ bi muhammad-i bni ‘alîi Por Muhammad ibn ‘Alî (P)
بِجَعْفَرِ بْنِ مُحَمَّد bi ÿa’far-i bni muhammad Por Ÿa’far ibn Muhammad (P)
بِمُوسَى بْنِ جَعْفَر bi mûsa bni ÿa’far Por Mûsa ibn Ÿa’far (P)
بِعَلِيِّ بْنِ مُوسى bi ‘alî-i bni mûsa Por ‘Alî ibn Mûsâ (P)
بِمُحَمَّدِ بْنِ عَلِيٍّ bi muhammad-i bni ‘alî Por Muhammad ibn ‘Alî (P)
بِعَلِيِّ بْنِ مُحَمَّد bi ‘alî-i bni muhammad Por ‘Alî ibn Muhammad (P)
بِالْحَسَنِ بْنِ عَلِيٍّ bil hasan-i bni ‘alî Por Hasan ibn ‘Alî (P)
بِالْحُجَّةِ bil huÿÿah Por la Prueba (Al-Mahdî –P-)
Luego pedir nuevamente lo que uno desea.
5) Visitar y saludar al Imam Husain (P). Según una narración, cuando llega la noche del Qadr (Destino), un ángel exclama desde el séptimo cielo que Dios ha perdonado a quien ha visitado el Santuario del Imam Husain (P) en esa noche.
6) Permanecer despierto en estas noches. Según relatos, serán perdonados los pecados de quien permanezca en vela durante la Noche del Decreto, aunque fuesen tantos como las estrellas que hay en el cielo o el peso de las montañas y el agua de los mares.
Dice el sabio Maÿlesî: “En estas noches hay que pedir perdón, rogar a Dios por el bienestar en este mundo y en la otra vida, para nosotros mismos, para los padres, para la familia, parientes y para todos los hermanos en la fe, ya sea que estén vivos o muertos, y en fin, pasar la noche recordando a Dios y saludar a Muhammad (BP) y su Descendencia”.
Los actos específicos de cada noche: La noche del diecinueve (o sea el dieciocho a la noche): En esta noche el Imam ‘Alî (P) fue golpeado con una espada envenenada, por ‘Abd Ar-Rahman Ibn Mulÿam (Dios lo maldiga). En esta noche, además de realizar los actos comunes a las tres noches, es preferible hacer lo siguiente: 1) Decir cien veces:
اَسْتَغْفِرُ اللهَ واَتُوبُ اِلَيْهِ Astagfirul·lâha ua atûbu ilaih Pido perdón a Dios y a Él me vuelvo arrepentido
2) Decir cien veces: اَللّـهُمَّ الْعَنْ قَتَلَةَ اَميرِ الْمُؤمِنينَ Al·lahummal‘an qatalata amîr al-mu’minîn ¡Dios Nuestro! Maldice a los asesinos del Príncipe de los Creyentes (P).
La noche del veintiuno (o sea el veinte por la noche): Esta noche es mucho más importante que la del diecinueve. En los dichos se ha puesto mayor énfasis en esta noche y en la noche veintitrés para la realización de los actos ya mencionados: 1) Hay algunos dichos en los que se les pregunta a los Imames Infalibles (P) cuál de estas noches es la Noche del Decreto, y ellos dijeron: ما أيسَر ليلتين فيما تطلبُ mâ aisara lailatain fîmâ tatlub ¡Que fácil es, realizar los actos en dos noches, considerando lo que procuras!
2) Comenzar desde esta Noche las súplicas específicas para cada uno de los diez últimos días del mes.
La noche veintitrés (o sea el veintidós por la noche): Se relata que el Imam Al-Bâqir (P) en las noches del 21 y 23 hacía súplica hasta la mitad de la noche y luego comenzaba a rezar. También tuvo lugar en esta misma noche, del año cuarenta de la Hégira, el martirio del Imam ‘Alî (P). En este día se revive la tristeza y el dolor de la gente de la Casa Profética y de sus Seguidores. También es preferible decir muchas veces salawât (al·lahumma sal·li ‘alâ muhammadin ua âli muhammad), y maldecir a los opresores y en especial al asesino del Imam (P). Esta noche es aún más meritoria que las anteriores. Es muy probable, debido al énfasis en diversos y cuantiosos dichos, que ésta sería la Noche del Decreto. Además de los actos comunes de cada noche del Qadr ya mencionados, se realiza lo siguiente:
1) Recitar las Suras “Al-Ankabût” (29) y “Ar-Rûm” (30). Según el Imam As-Sâdiq (P), el recitador de estas Suras en estas noches se contará entre los habitantes del Paraíso.
2) Recitar la Sura Ad-Dujjân (44).
3) Recitar la Sura Al Qadr (97) mil veces y hacer la súplica para el Imam Al-Mahdî (P), que dice:
َللّـهُمَّ كُنْ لِوَلِيِّكَ الْحُجَّةِ بْنِ الْحَسَنِ صَلَواتُكَ عَلَيْهِ وَعَلى آبائِه في هذِهِ السَّاعَةِ وَفي كُلِّ ساعَة وَلِيّاً وَحافِظاً وَقائِداً وَناصِراً وَدَليلاً وَعَيْنا حَتّى تُسْكِنَهُ اَرْضَكَ طَوْعاً وَتُمَتِّعَهُ فيها طَويلاً al·lahumma kun li walîikal huÿÿat ibnil hasan, salawâtuka ‘alaihi wa ‘alâ abâ’ih, fi hâdhihis sâ’ati wa fi kul·li sâ’ah, walîian wa hâfidzan wa qâ’idan wa nâsiran wa dalîlan wa ‘ainan, hattâ tuskinahu ardaka taw‘an wa tumatti‘ahu fîha tawîla
¡Dios mío! Se para tu walî, Al Huyyat Ibn Al-Hasan, que Tus bendiciones con él y sus padres, en esta hora y en toda hora, Protector, Defensor, Guía, Auxiliador, Orientador, y Guardia, hasta que le hagas habitar en Tu tierra siendo obedecido y le hagas disfrutar en ella largamente
4) Pronunciar la siguiente súplica: اَللّـهُمَّ امْدُدْ لي في عُمْري، وَاَوْسِعْ لي في رِزْقي، وَاَصِحَّ لي جِسْمي، وَبَلِّغْني اَمَلي، وَاِنْ كُنْتُ مِنَ الاَْشْقِياءِ فَاْمحُني مِنَ الاَْشْقِياءِ، وَاْكتُبْني مِنَ السُّعَداءِ، فَاِنَّكَ قُلْتَ في كِتابِكَ الْمُنْزَلِ عَلى نَبِيِّكَ الْمُرْسَلِ صَلَوتُكَ عَلَيْهِ وَآلِهِ:(يَمْحُو اللهُ ما يَشاءُ وَيُثْبِتُ وَعِنْدَهُ اُمُّ الْكِتابِ). Al·lahumma-mdud lî fî ‘umrî ua ausi’ lî fî rizqî ua asihha lî ÿismî ua bal·lignî amalî ua in kuntu minal ashqiâ’i famhunî minal ashqiâ’i uaktubnî mina-s su’adâ fa innaka qulta fî kitâbikal munzal ‘alâ nabîikal mursali salauâtuka ‘alaihi ua âlih iamhûl·lâhu mâ iashâ’ ua iuzbitu ua ‘indahu ummul kitâb
¡Dios Nuestro! Prolonga mi vida y acrecienta mi sustento, dispón salud en mi cuerpo, hazme alcanzar mis esperanzas y si me cuento entre los desgraciados, bórrame de entre ellos y regístrame entre los que gozan de felicidad. Ciertamente que Tú has dicho en Tu Libro revelado a Tu Profeta y Enviado (BP) -Tus bendiciones sean sobre él y su descendencia-: «Borra Dios lo que quiere y ratifica lo que quiere y Él tiene en Su Poder el Libro Original (Libro de la Creación)».
Se relata que el Enviado de Dios (BP), en los últimos diez días del Mes de Ramadán, hacía a un lado su lecho para dedicarse completamente a Dios. En la noche 23, despertaba a su familia y a aquéllos que les costaba levantarse les mojaba con agua sus rostros. Asimismo, Fátima (P) no permitía que algún miembro de su familia durmiese en esta noche. Trataba de alejarles el sueño con el poco y sencillo alimento que les ofrecía por la noche. Desde el día 22 ya los preparaba para que se quedasen despiertos durante la noche y les pedía que durante el día descansaran para poder permanecer despierto y solía decir: “Frustrado estará quien no reciba la bendición de esta noche”. También, según dichos confiables, los días de Qadr tienen el mismo mérito que las noches del Qadr, por lo tanto hay que tener en cuenta ello.
La noche veintisiete: En esta noche es preferible hacer el Gusl (Baño Completo). Se relata de que el Imam Zain Al-‘Âbidîn (P), repetía la siguiente súplica durante toda la noche: اَللّـهُمَّ ارْزُقْني التَّجافِيَ عَنْ دارِ الغُرُورِ، وَالاِنابَةَ اِلى دارِ الْخُلُودِ، وَالاسْتِعْدادَ لِلْمَوْتِ قَبْلَ حُلُولِ الْفَوْتِ Al·lahumma-r zuqni-t taÿâfia ‘an dâr-il gurûr ual inâbata ilâ dâr-il julûd ual isti’dâda lil mauti qabla hulûlil faut ¡Dios Nuestro! Concédeme el alejamiento de la casa del engaño (el mundo) y el retorno hacia la casa eterna (el otro mundo) y prepárame para la muerte antes de que llegue el momento en que mi vida sea tomada.
La última noche del mes: Es una noche muy bendita, en la que es aconsejable realizar los siguientes actos:
1) Gusl (Baño Completo).
2) Saludar al Imam Husein (P).
3) Recitar las Suras “Al-An’âm” (6), “Al-Kahf” (18), “Iâ-Sîn” (36) y luego decir cien veces
اَسْتَغْفِرُ اللهَ واَتُوبُ اِلَيْهِ Astagfir-ul·lâha ua atûbu ilaih
Pido perdón a Dios y a Él me vuelvo arrepentido 4) Despedir el Mes de Ramadán a través de súplicas especiales, entre ellas la siguiente súplica relatada por el Imam As-Sâdiq (P):
اَللّـهُمَّ لا تَجْعَلْهُ آخرَ الْعَهْدِ مِنْ صِيامي لِشَهْرِ رَمَضانَ و |