Debate libre en el Islam

El Imam Alí (la paz sea con él), y el sabio judío

Tema: ¿Dónde se encuentra Dios?

En la época del califato de Abu Bakr, un buen día, se presentó ante él un sabio judío y le preguntó:

- ¿Es usted el sucesor del Profeta del Islam?

- Sí.

- Hemos leído en la Torá que los sucesores de los profetas son los más sabios de todos sus seguidores ¿Es posible que usted me explique si Dios está en los cielos o en la Tierra?

- Dios está en el cielo, sobre el Trono.

- Entonces ¿La Tierra se queda sin Dios? ¿Es posible que Dios esté en un lugar y no esté en otro?

- ¿Qué manera de hablar es esa? - le respondió Abu Bakr muy enojado - Así hablan los ateos. Los que tienen una religión no hablan así. Váyase de aquí o mandaré a que lo maten.

El sabio judío, se levantó sorprendido y se retiró del lugar. En el camino se encontró con Imam Alí (la paz sea con él) que le dijo: “He sabido que usted fue junto a Abu Bakr, y también lo que le preguntó y lo que él le respondió, pero sepa que nosotros creemos que Dios ha creado el lugar y, por eso mismo, no puede estar incluido en un lugar. Dios es más que un lugar, con eso quiero decirle que Dios está en todos los sitios sin estar en ninguno en particular. Desde el punto de vista científico, diríamos que Dios abarca todos los lugares y todos los seres están bajo Su administración, sin que ni uno sólo escape a ella. Si le narro un pasaje de la Torá en donde está recogido esto que digo ¿se hará usted musulmán?”

- Sí. Afirmó el sabio.

- ¿No es cierto que en uno de los libros de la Torá, está escrito que Moisés hijo de Imrân estaba, en una ocasión sentado y, de pronto, llegó un ángel de Oriente y Moisés le preguntó: "¿De dónde vienes?"

- De la presencia de Dios - le respondió el ángel.

Otro ángel llegó junto a él, desde Occidente y Moisés le hizo la misma pregunta.

- De la presencia de Dios - le respondió también este ángel.

Vino un tercero y Moisés le repitió la pregunta.

- Vengo de la séptima Tierra, de la presencia de Dios.

Ante lo cual, Moisés exclamó: "¡Glorificado sea Dios, que ningún lugar está vacío de él, sin que Él esté más cerca de un lugar que de otro!"

Tras escuchar sus palabras, el sabio judío dijo:

- Afirmo que lo que usted ha citado es totalmente cierto y que usted es más merecedor de ser el sucesor del Profeta.

Otra historia semejante

Anas ibn Mâlik, relata:

"Después del fallecimiento del Profeta del Islam (la paz sea con él y su descendencia), vino un judío a Medina para investigar sobre la religión islámica y le pidió a la gente que le indicara a la persona que pudiese responder a sus preguntas y la gente lo dirigió hacia Abu Bakr. Cuando el judío estuvo en presencia de Abu Bakr, le dijo:

- “Tengo preguntas, cuyas respuestas sólo las puede conocer quien sea profeta o sucesor de un profeta.”

- Pregunte lo que desee- le respondió Abu Bakr.

- ¿Qué es lo que no tiene Dios? ¿Qué es lo que Dios no puede realizar? ¿Qué es lo que Dios no conoce?

Abu Bakr se puso muy nervioso. Le dijo que esas eran preguntas de gente atea y le amenazó con matarlo, y los musulmanes presentes consideraron ésta, una pena justa. Ibn Abbas, que se encontraba presente, le dijo:

- No sois justos con este hombre.

-¿No has escuchado lo que dijo?

- Sí. Si podéis contestarle, hacedlo. Si no podéis, llevadlo ante Alí para que le de las respuestas, porque escuché al Profeta (la paz sea con él), decir refiriéndose a Alí ibn Abi Talíb: "¡Oh Dios! Guía su corazón y haz firme su lengua."

Abu Bakr y los que lo acompañaban, fueron junto a Alí (la paz sean con él).

- ¡Oh Abal Hasan! Este judío vino a mí, haciendo preguntas como las de los ateos e incrédulos.

El Imam Alí se volvió hacia el judío y le interrogó:

- ¿Qué preguntas son esas?

- Son preguntas que nadie puede responder, excepto que sea un profeta o sucesor de un profeta.

- Está bien. Haz tus preguntas - dijo Alí (la paz sean con él).

- ¿Qué es lo que no tiene Dios? ¿Qué es lo que Dios no puede realizar? ¿Qué es lo que Dios no conoce? - repitió el judío.

- Lo que Dios no tiene es un hijo, llamado Uzair, que vosotros le atribuís.

Lo que Dios no puede realizar es la opresión o la injusticia con Sus criaturas.

Lo que Dios no conoce es otro semejante a Él, ni nadie que pueda compararse a Él, porque Él es Único e Incomparable.”

Al escuchar las respuestas, el judío aceptó el Islam y dio allí mismo testimonio de su fe en la existencia de un sólo Dios y en la profecía de Muhammad.

Abu Bakr y los presentes llamaron a Alí ibn Abi Talíb "El que elimina las penas."[1]

Fuente: DEBATE LIBRE EN EL ISLAM; Editorial Elhame Shargh

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www.islamoriente.com , Fundación Cultural Oriente


[1] “Al-Ghadir” tomo 7, pág. 179, transmitido del libro “Al-Mujtaba”, pág. 35

 

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