¡Oh, Aquel cuyo recuerdo es un honor para los que recuerdan! ¡Oh, Aquel cuyo agradecimiento es un triunfo para los que agra­decen! ¡Oh, Aquel cuya obediencia es una salvación para los obedientes! Bendice a Muhammad y a su familia, y desocupa nuestros corazones de todo otro recuerdo, a través de Tu re­cuerdo, a nuestras lenguas de todo otro agradecimiento, a tra­vés del agradecimiento a Ti, y a nuestros miembros de toda otra obediencia, a través de la obediencia a Ti.
Refugio mi ser en el Señor de la tierra y el cielo.
Refugio mi alma en Aquel mediante cuyo Nombre (invocado) ya no hay daño que perjudique.
Refugio mi ser en Aquel cuyo Nombre es bendición y curación.
Relata Kaf‘ami de los Imames quien en el momento de dormir dijera tres veces
“Dios hace lo que le place con Su Poderío, y legisla lo que quiere con Su Grandeza”, es como si hubiera realizado mil ciclos de oración.
Te invoco por Tu nombre, el Oculto, el Velado, el Viviente y el Subsistente
Y Tú eres Dios, no hay Dios excepto Tú, Tú eres Quien Conoce los Secretos y Quien Conoce lo que está escondido
Te invoco por Tu nombre, por el cual respondes a aquellos que Te invocan, por el cual Tú otorgas a aquel que Te pide
Te invoco en el nombre de Muhammad y su familia
En el nombre del deber que Tú has impuesto a ellos
(Te imploro) que envíes bendiciones a Muhammad y a la familia de Muhammad
Y que satisfagas mis necesidades en este preciso momento
¡Oh, el que Escucha las súplicas!...
1. ¡Oh, Dios! Nos refugiamos en Ti de la incitación del demonio, maldito rechazado, de su astucia y de sus acechanzas, de con­fiar en sus falsos deseos arrojados sobre nuestros corazones, de sus promesas, engaños y estafas.
2. Nos refugiamos en Ti de aquel que anhela desviarnos de Tu obediencia y avergonzarnos a través de Tu desobediencia; o que engalana ante nosotros lo que nos parece lindo, o que nos muestra como detestable lo que nos resulta detestable y pesado (refúgianos en Ti de todas estas cosas).
3. ¡Oh, Dios! Apártalo de nosotros a través de Tu adoración, de­rríbalo a través del esfuerzo en el camino de Tu amor y estable­ce entre nosotros y él un velo que no pueda cortar y un dique fuerte que no pueda arruinar.
4. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y aleja al de­monio de nosotros, ocupándolo con algunos de Tus enemigos; presérvanos de él a tavés de Tu protección; repele su engaño de nosotros; hazlo huir de nuestra presencia y evita su presencia a nuesrtro alrededor...
1. ¡Oh, Dios! Tres cuestiones me impiden pedir ante Ti, mientras que una me impulsa a hacerlo.
2. Me impiden pedirte: un mandato que Tú has sentenciado, de cuya obediencia me he atrasado siendo; una prohibición que Tú me has vedado hacia la cual yo me dirigí rápidamente; una merced que Tú me has agraciado, de cuyo agradecimiento he sido desatento.
3. Me impulsa a pedirte, el favor que Tú tienes para con quien se dirige hacia Ti y va hacia Ti pensando en Ti con buena inten­ción (creyendo firmemente que Tú no rechazas a nadie). Por­que todas Tus bondades proceden de Tu favor y todas Tus mercedes no necesitan requisitos previos para ser otorgadas...
15. Refúgiame de los deseos malignos y de la codicia de los codi­ciosos; configura en mi corazón la imagen de lo que has reser­vado para mí de Tu recompensa y de lo que has preparado para mi enemigo de Tu retribución y castigo; y haz que esto sea una herramienta para mi conformidad respecto a lo que me has de­cretado, y para mi confianza respecto a lo que has dispuesto para mí.
No hay divinidad sino Dios, un Dios Único y a El estamos sometidos.
No hay divinidad sino Dios, no adoramos más que a Él y disponemos la religión sincera y exclusivamente para Él, aunque ello disguste a los idólatras.
No hay divinidad sino Dios, nuestro Señor y Señor de nuestros primeros padres.
No hay divinidad sino Dios, Único, Único, Único;
cumplió Su promesa, dio el triunfo a Su siervo,
fortaleció a su ejército, y derrotó a los coaligados (en su contra) El solo,
Suyo es el Reino y Suya es la Alabanza, da la vida y la muerte, y da la muerte y la vida,
y El es Viviente y jamás muere, en Su mano está el bien y El tiene poder sobre todas las cosas.
¡Oh Dios!, concédenos el éxito de la obediencia, estar lejos de la rebeldía, la sinceridad de la intención y el discernimiento de lo sagrado. Sé Generoso con nosotros guiándonos mediante la Buena Guía y la recta constancia, y guía nuestras palabras con la rectitud y la sabiduría.
¡Oh Dios!, ... llena nuestros corazones con la ciencia y el saber, y purifica nuestros interiores de lo ilícito y lo dudoso, aleja nuestras manos de la injusticia y el robo, aparta nuestras miradas de la indecencia y la traición, y cierra nuestros oídos a las palabras vanas y a la maledicencia...

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