1. La alabanza sea con Dios, el Primero sin ningún primero que lo anteceda, el Último sin ningún último después de Él.
2. Él es Aquél a Quien la mirada de los observadores no alcanza, y ante Quien la imaginación de los fisonomistas se muestra im­potente.
3. Hizo la creación con Su poder y la produjo según Su voluntad.
4. Luego la hizo marchar en el camino de Su deseo, haciéndola surgir en la senda de Su amor, en tanto que ellos no pueden atravesar de los límites que les ha designado. ...
1. ¡Oh, Dios! Tú, has impuesto sobre mí una obra para la cual Tú mismo posees más capacidad que yo para realizarla y Tu fuerza sobre ella y sobre mí es superior a la mía. Entonces, otorga a mi alma lo que Te complace de mí y toma de ella para Ti lo que Te conforma a través del otorgamiento de la salud y la fuerza.
2. ¡Oh, Dios! No tengo capacidad para soportar las dificultades ni tengo paciencia ante las calamidades, y carezco de fuerza para resistir la pobreza. Entonces, no me niegues el sustento ni hagas que necesite de Tu creación, sino que cubre Tú solo mi necesidad.
3. Hazte responsable de mi manutención y atiende todos mis asun­tos. Pues si me dejas conmigo mismo, seré incapaz de dominar mi alma, y no observaré aquello en lo que está el interés de ella; si me dejas a Tu creación, fruncirán su ceño ante mí; si me dejas para que mis parientes me mantengan, me privarán, y cuando me den algo, será insuficiente y sin bendición, y luego me lo echarán siempre en cara y mi lo reprocharán intensamen­te.
اَللّهُمَّ رَبِّ اَنْتَ اَعْطَيْتَنيهِ وَ اَنْتَ وَ هَبْتَهُ لي
al·lâhumma rabbi anta a‘taitanîhi, wa anta wahabtahu lî,
Señor mío, Tú me lo has concedido y Tú me lo has obsequiado
اَللّهُمَّ فَاجْعَلْ هِبَتَكَ الْيَوْمَ جَديدَةً اِنَّكَ قادِرٌ مُقْتَدِرٌ
al·lâhuma faÿ‘al hibataka-l iauma ÿadîdatan, innaka qâdirum muqtadirun,
Dios mío, renueva hoy tu obsequio. Ciertamente que Tú eres Todopoderoso y Preponderante.
Entonces, no levantará su cabeza de la prosternación sin que su hijo haya encontrado la curación.
Dios mío, me refugio en Ti de la maldad de mi ego
y de la maldad de cada gobernante riguroso,
y de la maldad de cada rebelde demonio
y de la maldad de cada déspota impertinente,
y del mal de todo destino funesto,
y de la maldad de cada ser viviente, que Tú tomas por el copete,
Ciertamente que Tú estás en el Sendero Recto
Y Tú eres Protector de todas las cosas.
«Ciertamente que mi Ualí (Protector, amigo) es Allah, quien reveló el Libro
y Él es quien ampara a los virtuosos». (7:196) ...
... 5. ¡Oh, Dios! Establéceme en un estado tal que tenga miedo de mis padres tal como temo a un sultán opresor, y los trate bien, con amabilidad, tal como una madre benévola trata a su hijo. Haz que mi obediencia y buena conducta hacia mis padres, sean para mis ojos más placenteros y gratos que el descanso de quien tiene mucho sueño, y más agradable para mi corazón que el agua fresca para quien tiene mucha sed, prefiriendo sus deseos sobre los míos, y anteponiendo su complacencia a la mía, eli­giéndola y considerando el bien que ellos me hacen como abun­dante aunque sea escaso, y considerando el bien que yo les hago como insignificante aunque sea abundante.
6. ¡Oh, Dios! Baja mi voz ante ellos y que mis palabras sean agra­dables para con ellos. Suaviza para ellos mi carácter y encariña mi corazón con ellos. Hazme amigo de ellos y que sea benevo­lente con ellos.
7. ¡Oh, Dios! Otórgales una buena recompensa por lo que han hecho para educarme y remunéralos por lo que han realizado para honrarme. Preserva para ellos aquello que ellos han pre­servado para mí cuando era niño...
1. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y vísteme con la salud proveniente de Ti. Abárcame en ella, resguárdame, hónrame y enriquéceme con ella. Bríndamela como limosna y provéemela. Extiéndemela y perfecciónala para mi provecho. No me separes de Tu salud en este mundo ni en el otro.

2. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y bríndame una salud suficiente, que me cure; robusta, que vaya en aumen­to y que sane mi cuerpo en este mundo y en el otro...
1. ¡Oh, Dios! Agráciame con la permanencia de mis hijos, hacién­dolos justos para mí, permitiéndome disfrutar de ellos. 2. ¡Oh, Dios! Prolonga para mí sus edades y alarga sus vidas. Haz crecer el pequeño y fortalece al débil. Otorga salud a sus cuer­pos, a su religión, y a sus caracteres dando salud a sus almas, a sus miembros y a todos sus asuntos por los cuales estoy pre­ocupado. Aumenta para mí y a través de mis manos sus provi­siones. 3. Hazlos buenos, piadosos, inteligentes, oyentes, obedientes a Ti, que amen a Tus amigos dándoles un buen consejo, caprichosos con todos Tus enemigos y poseedores de odio contra ellos. ¡Amén! ...
1. ¡Oh, Dios! Bendice a Muhammad y a su familia, y ayúdame de la mejor forma para considerar y darle importancia al derecho de mis vecinos y amigos, aquellos que conocen perfectamente nuestro derecho y se oponen a nuestros enemigos.
2. Bríndales éxito en la observación de Tu tradición y en el tomar las bellezas de Tu conducta, siendo benevolente con sus debili­dades, compensando su pobreza, visitando sus enfermos, guian­do a quién de ellos busca la Buena Dirección, aconsejando bien a quién de ellos consulta, yendo a ver al recién llegado, guar­dando sus secretos, ocultando sus defectos, apoyando a sus oprimidos, ofreciéndoles lo bueno de la mejor forma, benefi­ciándolos u otorgándoles con regalos y dádivas y brindándoles lo necesario para la vida antes que sea pedido...
يا مَنْ يَقْدِرُ عَلى حَوآئِجِ السّآئِلينَ ،
¡Oh, Quien es capaz de satisfacer las necesidades de los solicitantes!
يا مَنْ يَعْلَمُ ما في الضَّميرِ يا مُنَفِّساً عَنِ الْمَكْرُوبينَ ،
¡Oh, Quien conoce lo que hay en el interior (de las criaturas)! ¡Oh, Quien alienta a los afligidos!
يا مُفَرِّجاً عَنِ الْمَغْمُومينَ ، يا راحِمَ الشَّيْخِ الْكَبيرِ،
¡Oh, Quien alivia a los entristecidos! ¡Oh, Misericordioso con los ancianos!
يا رازِقَ الطِّفْلِ الصَّغيرِ، يا مَنْ لايَحْتاجُ اِلَى التَّفْسيرِ ،
¡Oh, Sustentador de los niños pequeños! ¡Oh, Quien no necesita de explicación alguna (de aquello que necesitan Tus siervos),...
Acuérdate de cuando la mujer de ‘Imrán dijo: “¡Oh, Señor mío!, por cierto que te he consagrado íntegramente el fruto de mis entrañas,
¡Acéptamelo!, porque eres Exorable, Sapientísimo”. (3:35)
También es preferible que se reciten las siguientes aleyas en voz alta, en el momento en que la mujer está dando a luz, y para el bebé apenas nazca. (Está demostrado científicamente que las primeras palabras que el niño escucha tendrán un efecto permanente en él).
“Dios os extrajo de las entrañas de vuestras madres desprovistos de entendimiento, os proporcionó el oído, la vista y la mente para que se lo agradecierais. (16:78)

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